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martes, 14 de abril de 2015

INFORME ESPECIAL
“Operación Journeyman”, despliegue preventivo de la Royal Navy en el Atlántico Sur (1977)

Por Mariano Agostini, editor del blog

A MODO DE INTRODUCCIÓN
Poca difusión tiene este singular suceso político-militar que forma parte de los antecedentes de la guerra que se libraría en 1982 entre la República Argentina y el Reino Unido por la disputa de soberanía sobre las islas del Atlántico Sur. La “Operación Journeyman” se mantuvo casi en secreto absoluto hasta 2005, fecha en que fueron hechos públicos algunos documentos clasificados en el Reino Unido.

Me propongo con este "Informe Especial" poner un jalón más en pos de difundir la existencia de hechos poco conocidos relacionados con nuestros archipiélagos usurpados en el siglo XIX por la potencia colonial europea, en la creencia de que siempre es bueno conocer más, ya que "no se puede amar lo que no se conoce". También el marco en el que se desarrollaron estos hechos sirve de excusa para saber un poco más sobre estas lejanas islas australes que tienen mucha “menor prensa” que los otros archipiélagos en litigo: Malvinas y Georgias del Sur.

LAS ISLAS SANDWICH DEL SUR
El archipiélago de las Sandwich del Sur constituye el grupo de las islas subantárticas ubicadas más al este del continente americano. Está constituido por once islas principales, islotes y rocas alineadas de tal manera que conforman un arco convexo hacia el este, con extremos en las coordenadas: latitud 56° 14’ S, longitud 27° 35’ W y latitud 59° 27’ S, longitud 26° 20’ W. Las islas son pequeñas y ocupan una superficie total de aproximadamente 310 km2, siendo la Isla Jorge (Conocida también como Montagú) la de mayor superficie con 110 km2 y la Isla Leskov la de menor superficie con 0,3 km2. Las islas constituyen formaciones de origen volcánico (Con cierta actividad volcánica permanente en algunas), con costas de difícil acceso o acantiladas, elevaciones y poco resguardo, por lo que no poseen población estable permanente. Algunas están cubiertas parcialmente con glaciares, hielos y nieves permanentes,  aunque también se caracterizan por su suelo  rocoso cubierto en las zonas costeras con guano de la fauna local constituida mayormente por pingüinos. El clima es realmente inhóspito y riguroso, con vientos fuertes (Generalmente del sudoeste), bruma (No es habitual encontrar días con cielo despejado, y éstos sólo son visibles durante el corto verano), niebla y nevadas, determinando un porcentaje de mal tiempo dominante, cercano al 90%. La temperatura promedio oscila entre el 0,5°C (en verano) y los -13,1°C (en invierno).

>> Referencia localización de las islas Sandwich del Sur 

Las islas del archipiélago Sandwich del Sur conforman a su vez los siguientes agrupamientos:
-          Islas Traverse: Zavodovski, Leskov y Visokoi
-          Islas Candelarias: Candelaria y Vindicación
-          Islas Centrales: Saunders, Jorge (Montagú) y Blanca (Bristol)
-          Islas Tule del Sur: Bellinshausen, Tule (Thule o Morrel) y Cook.

>> Agrupaciones de las islas Sandwich del Sur

No es un punto menor señalar que el primer establecimiento humano en las islas fue producto del esfuerzo argentino, que consistió en la construcción del refugio Teniente Esquivel en la Isla Tule, por parte de la Armada Argentina a fines de 1955. Durante el lapso de un mes un guardiamarina y dos radioaficionados vivieron totalmente aislados en las duras condiciones que presenta el terreno y el clima isleño, debiendo ser evacuados de urgencia al registrarse actividad volcánica en la vecina Isla Cook, y emanaciones sulfurosas y fumarolas en la propia isla Tule.

ARGENTINA CONSTRUYE UNA BASE CIENTÍFICA EN TULE
El 7 de noviembre de 1976 una expedición militar argentina desembarca en la Isla Tule,  del grupo Tule del Sur, perteneciente al archipiélago Sandwich del Sur con la finalidad de instalar un observatorio científico permanente que sirviera de punto de partida para afianzar el reclamo de soberanía sobre ese territorio insular austral. De esta forma Argentina demostraba el interés efectivo no sólo por las islas Sandwich del Sur en sí, sino por establecer un punto de referencia estratégico para su proyección sobre la Antártida.

Participaron de la operación dos (2) buques de la Armada Argentina: el rompehielos ARA “General San Martín” (Q-4) y el transporte naval ARA “Bahía Aguirre” (B-2) que realizaron varios viajes para llevar el equipo y el material de construcción necesario para preparar el terreno y montar las instalaciones. La construcción de la base estuvo a cargo del Batallón de Construcciones de la Armada Argentina y no estuvo exenta de dificultades por la complejidad del terreno constituido mayormente de roca volcánica.

>> ARA "Gral.San Martín" (Q-4) - (Fuente: histarmar.com.ar)

>> ARA "Bahía Aguirre" (B-4) - (Fuente: histarmar.com.ar)

Cuatro meses más tarde, los esfuerzos se veían coronados, cuando con fecha 18 de marzo de 1977 se inaugura oficialmente la Base Científica Corbeta Uruguay orientada a la realización de investigaciones meteorológicas, oceanográficas y glaciológicas. La misma estaba conformada por tres secciones de construcciones elevadas sobre pilotes, con techo a dos aguas con leves declives (La casa principal, la de emergencia y la de servicios generales), que se encontraban comunicadas entre sí por un conducto de sección semicircular en uno de los laterales que permitía la libre circulación del personal sin exponerse a los rigores climáticos del exterior. También fue instalado un depósito, un resguardo para el instrumental meteorológico y un mástil para izar la bandera nacional. La idea era establecer una presencia argentina permanente, con científicos e investigadores que se renovaran anualmente durante las Campañas Antárticas de verano (Tal cual sucede en las Bases Antárticas), estableciendo una población de cuarenta hombres en verano y una docena en invierno.

>> Base Científica Corbeta Uruguay
(Fuente: Dirección Nacional Antártica vía aposmalvinas.com.ar)

“OPERACIÓN JOURNEYMAN”. DESPLIEGUE BRITÁNICO PREVENTIVO
Los británicos descubrieron el desembarco del personal científico y militar argentino en la Isla Tule pocos días después de haberse producido, más precisamente el día 20 de diciembre de 1976, cuando un helicóptero del patrullero polar HMS “Endurance” (A-171) sobrevoló el archipiélago en un vuelo de exploración de rutina. El encargado de negocios argentinos en Londres fue llamado al Foreign Office, donde fue interpelado por el Jefe del Departamento para América Latina que le exigió explicaciones sobre el asunto. De la misma manera el encargado de negocios británico en Buenos Aires recibió instrucciones para pedir explicaciones de parte del Ministerio de Relaciones Exteriores argentino.

El canciller argentino, Antonio Vañek, envió a mediados de enero como respuesta una comunicación informal donde daba cuenta del propósito científico de la base de investigación en Tule y su carácter de asentamiento no permanente. La respuesta no se hizo esperar. El 19 de enero de 1977 el gobierno del Reino Unido enviaba una protesta formal a su par argentino, considerando que el establecimiento de la estación científica era violatoria de su soberanía y que esperaba que se diera marcha atrás al asentamiento en Tule. No obstante esto, el gobierno británico realizó esfuerzos para que la acción argentina no se hiciera pública ni se filtrara a la prensa, a fin de evitar una escalada diplomática de mayor envergadura.

Por otra parte, y ante la insistencia argentina por entablar negociaciones por cuestiones de soberanía sobre las islas australes bajo posesión del Reino Unido, la Comisión de Defensa del Parlamento británico inició acciones para dar inicio a conversaciones bilaterales con el gobierno argentino con la finalidad de discutir “tema generales relativos al futuro de las Islas Malvinas”. En este marco de acción el secretario del Foreign Office, Edward  Rowlands viajó primero a Malvinas y luego a Buenos Aires.

Luego de este viaje y fruto de nuevas conversaciones, el 26 de abril se anunció el inicio de negociaciones bilaterales sobre políticas futuras y cuestiones de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, a partir de Junio o Julio de 1977. Las conversaciones, llevadas a cabo en Roma, mostraron una estrategia británica tendiente a dilatar cualquier decisión, ganar tiempo, lograr alguna cooperación económica conjunta y diferir cualquier respuesta a una potencial propuesta de “leaseback” por parte argentina.

Informes de inteligencia británicos dieron cuenta de un posible endurecimiento en las posición argentina con respecto al reclamo de soberanía sobre las islas australes para la segunda ronda de conversaciones programadas en Nueva York para el mes de diciembre, no descartando incluso que el gobierno argentino recurriera a la acción militar directa para fortalecer su posición y mostrar su determinación.

El gobierno del Reino Unido, a cuya cabeza estaba el primer ministro James Callaghan (Partido Laborista), temeroso de que Argentina ejecutara acciones similares a la de Tule sobre las islas Georgias del Sur y Malvinas decidió en una reunión de ministros celebrada el 21 de noviembre de 1977 el envío de una pequeña Task Force (TF) de la Royal Navy con fines disuasorios. Su presencia en el Atlántico Sur, que coincidiría con la segunda ronda de negociaciones, tenía como objetivo fortalecer la posición negociadora del gobierno y prevenir cualquier acción militar que pudiera tomar el gobierno argentino para forzar el rumbo de las conversaciones sobre soberanía. De todos modos se acordó no dar aviso al gobierno argentino, a no ser que fuera estrictamente necesario por el rumbo de las reuniones.

La operación militar, que se desarrolló en el más absoluto secreto, fue bautizada con el nombre clave de “Journeyman” ("Viajero" en castellano). La TF naval se conformó de urgencia con las siguientes unidades:

HMS Dreadnought (S101) – Submarino de ataque de propulsión nuclear, el primero de su tipo en la RN.
Captain Hugh Mitchell
HMS Phoebe (F42) – Fragata Clase Leander.
Captain Hugh Balfour (Comandante de la Fuerza de Tareas)
HMS Alacrity (F174) – Fragata Clase Type 21 Amazon.
Captain Robert Mortlock
RFA Resource (A480) – Buque de reaprovisionamiento Clase Regent.
RFA Olwen (A122) – Buque tanque de flota Clase OL.

>> HMS "Dreadnought" (S101) - (Fuente: forum.sub.driver.com)

>> HMS "Phoebe" (F42) - (Fuente: worldnavalships.com)

>> HMS "Alacrity" (F174) - (Fuente: club.mil.sina.com.cn)

>> HMS "Resource" (A480) - (Fuente: rfanostalgia.org)

>> HMS "Olwen" (A122) - (Fuente: ja.wikipedia.org)

Los buques fueron convocados a toda prisa y una vez reaprovisionados zarparon rumbo al Atlántico Sur a cumplir la misión encomendada a sus capitanes. La fragata HMS “Phoebe” por ejemplo se encontraba amarrada en el puerto de Amberes, Bélgica, en una visita de cortesía, luego de regresar de unos ejercicios navales al norte de Escocia, cuando su capitán Hugh Balfour recibió la orden de zarpar rumbo Plymouth para recoger suministros y ejecutar una misión clasificada como “top secret”. Una vez completado el aprovisionamiento (vituallas, armamento y combustible) y con nuevas órdenes, la fragata zarpó hacia al Atlántico Sur uniéndose en su navegación el resto de los buques de superficie seleccionados para la operación. Como vanguardia del grupo de buques de superficie se había destacado al submarino nuclear HMS “Dreadnougth”.

Las dos fragatas antisubmarinas fueron seleccionadas por estar equipadas con la última tecnología de comunicación satelital y por contar entre su armamento con misiles superficie-superficie MM38 Exocet a razón de 4 (cuatro) por unidad, lo que las convertía en una nada despreciable amenaza para cualquier incursión naval de la Armada Argentina.

El buque tanque RFA "Olwen" zarpó no sólo con sus depósitos al tope de combustible sino también con su máximo componente aéreo, conformado por 4 (cuatro) helicópteros Sea King.

La partida del buque de reaprovisionamiento RFA "Resource" con abundantes provisiones fue justificada como una misión a aguas del Caribe para proteger Belice. Pero en general el despliegue de los buques se cubrió bajo la forma de un ejercicio naval en el Océano Atlántico sin especificar mucho más hacia afuera del Foreing Office. Las tripulaciones fueron puestas al tanto de la operación promediando la navegación hacia el sur. Las fragatas zarparon de las islas británicas con provisiones para 3 (tres) meses de operaciones, que se extendían por seis semanas más con el apoyo de los dos buques de apoyo y reaprovisionamiento de la RFA que las acompañaban.

La FT británica no tenía por finalidad expulsar a los argentinos de Tule, si no disuadir y evitar, llegado el caso, que fuerza argentinas desembarcaran y se establecieran en algún sector de los otros dos grandes archipiélagos en disputa: Georgias del Sur y Malvinas. Para ello procuraron establecer una zona de seguridad de 50 millas náuticas (92,6 km) en derredor de las costas de las mismas, que por supuesto no fue declarada oficialmente. La orden era identificar a todo buque que ingresara en la misma para establecer los propósitos o fines de su navegación por esas aguas. Para preservar el secreto de la operación los buques nunca amarraron en Port Stanley ni se dejaron ver por las pocas zonas pobladas de las islas a custodiar, a fin de preservar el secreto de la operación.

La única excepción al secreto del despliegue, por supuesto filtrada en forma premeditada, habría sido la advertencia dada por el gobierno del Reino Unido a su par de Argentina –se estaban llevando a cabo reuniones bilaterales secretas en Nueva York- de la presencia en aguas australes de un submarino de ataque con propulsión nuclear en misión de patrullaje e interdicción. Otras fuentes sin embargo nieguan esta infidencia, asegurando que toda la operación de desarrolló en el máximo secreto.

Teniendo en cuenta que el submarino es un arma que se vale del sigilo para negar al enemigo el uso del mar constituyendo una presencia amenazadora y omnipresente para amedrentar o limitar las operaciones de fuerza navales enemigas, no resulta extraño que al Comandante del HMS “Dreadnought” se le haya ordenado mantenerse en inmersión la mayor parte del tiempo. Sólo tenía autorización para emerger 5 minutos a la semana a fin de posibilitar su aprovisionamiento e informar novedades por sus sistemas de comunicación. Durante su despliegue en el Atlántico Sur el submarino aprovechó para recolectar datos hidrográficos y de sonar, que serían de gran utilidad cinco años más tarde.

Las reglas de empeñamiento que recibieron los comandantes de la FT podrían resumirse en:

-          - Se ha de responder a cualquier agresión con firmeza táctica con el fin de exhibir determinación para hacer frente a cualquier escalada, aunque no se deberá exceder la ya  realizada por el enemigo.
-        - El uso de la fuerza debe regirse por el principio de utilizar sólo la fuerza mínima necesaria para lograr el objetivo. Dicha fuerza debe usarse sólo hasta que sea evidente que se ha logrado el objetivo inmediato y no deberá ser empleada como represalia.

Para el comandante del submarino se elaboró una particular:

-       - En caso de ser atacado con armas antisubmarinas por las fuerzas argentinas, emergerá o se alejará velozmente en inmersión, eligiendo a criterio cual será la acción que represente menor riesgo de vida.

A pesar de que lo mencionado anteriormente pareciera reflejar una toma de decisión muy firme y segura por parte del gobierno del Reino Unido, la operación generaba muchas dudas desde lo legal entre los miembros del gabinete. La llamada “Zona de Seguridad” era sólo de conocimiento de los comandantes de la FT y no fue declarada y advertida públicamente al gobierno argentino como ocurriría con la “Zona de Exclusión Total (ZET)” en 1982. Aunque hubo voces favorables para hacer una declaración oficial unilateral, ganó la posición más conservadora,  que trataba de evitar una escalada diplomático-militar de consecuencias impredecibles. Se temía también una denuncia argentina por ilegalidad ante organismos multilaterales por modificar unilateralmente el “status quo”, y principalmente la posibilidad potencial de tener que efectuar “el primer disparo” ante una incursión o provocación naval argentina y todo lo que podía ocurrir a partir de ello,

Luego de permanencer un corto período en el Atlántico Sur, la FT recibió la orden de regresar a sus bases en Gran Bretaña. La misión fue catalogada como un éxito tanto por los políticos como por los comandantes militares. Al fin y al cabo no se produjo ningún desembarco argentino en las islas "a proteger” ni se registraron incidentes militares. A su regreso los militares británicos participantes fueron compelidos a guardar el secreto de la operación incluso ante sus familiares, a los que sólo debían dar cuenta de que se trató de ejercitación naval de rutina.

Paradójicamente, a esta sensación de éxito que se vivía en los círculos de poder del Reino Unido, se contraponía el hecho fáctico de que la Estación Científica Corbeta Uruguay –causa primigenia que avivó los temores  para el despliegue de la FT británica- que había sido ya inaugurada el 18 de marzo de 1977 (casi un año antes) seguía en pie en la isla Tule. Aunque vale aclarar que la misma fue evacuada durante algunos meses ese mismo año, fruto tal vez de un acuerdo secreto con los británicos o una decisión unilateral que en los hechos configuraba una vuelta al estado de situación previo a noviembre de 1976. Sea el motivo que fuese, el gobierno argentino, encabezado en ese momento por tte.gral. Jorge Rafael Videla, reocupó la base durante la siguiente Campaña Antártica de verano. Esa presencia estable en Tule del Sur se mantendría de forma ininterrumpoda hasta el 20 de junio de 1982 cuando la Compañía M del 42 Commando de los Royal Marines desalojó a la decena de hombres argentinos (9 militares y 1 civil) que se encontraba en la base, en lo que fue conocido como “Operación Keyhole”, la última acción militar de la Guerra de Malvinas. Los británicos decidieron no destacar personal en la misma dejándola abandonada. En diciembre de ese mismo año regresarían para demoler con explosivos la base argentina a fin de evitar que fuera reocupada, pero esto ya forma parte de otra historia.

SE ACABA EL SECRETO. LA “OPERACIÓN JOURNEYMAN” SALE A LUZ
Lord David Owen, secretario del Foreign Office en 1977, fue el primero en mencionar públicamente la existencia de la “Operación Journeyman” cuando en 1982 fustigó al primer ministro Margaret Thatcher por no haber ejecutado una acción preventiva similar que impidiese el desembarco de fuerzas argentinas en las Islas Malvinas evitando de esa forma la guerra que se desató posteriormente. Aducía Owen que había indicios suficientes de que una acción argentina de este tipo podía desencadenarse y que esta vez no se había actuado a tiempo ni en forma preventiva, tal como se hizo cinco años antes. Desde el gobierno sin embargo respondían con una critica el accionar del gobierno laborista en 1977, ya que al no desalojar a los militares y científicos de Tule, ni informar al gobierno argentino de la conformación y presencia de la Fuerza de Tareas en la zona austral, dieron señales de debilidad y crearon un mal antecedente con respecto a la reacción que podía esperarse del Reino Unido si se tomaba alguna acción militar tendiente a desembarcar en las Islas Malvinas y las Georgias del Sur.

Tiempo después, en 1983 gracias al denominado “Informe Franks” tomó estado público el envío por parte del gobierno del RU de una fuerza naval constituida por un submarino nuclear y dos fragatas al Atlántico Sur a fines de 1977. Según este informe el gobierno acordó mantener la operación en secreto, siendo el objetivo de la FT hacer frente a la amenaza de una potencial acción militar argentina sobre las islas en disputa. Sin embargo no se dio a conocer en dicho documento el nombre clave de la operación ni se dieron mayores precisiones sobre la misma.

Recién en el año 2005, con la desclasificación de documentos secretos del Ministerio de Defensa británico, se conocieron con mayor precisión los detalles de la “Operación Journeyman”, como las reglas de empeñamiento. El documento que se refiere también a la toma de decisiones en el período comprendido entre el 01.01.1977 al 31.12.1978 estaba clasificado como DEFE 24/1245.  

Glosario:
Fuerza de Tareas (Task Force): Fuerza naval temporal constituida para desempeñar una operación particular o una misión concreta. El término, que tuvo sus orígenes en la US Navy, se hizo extensivo primero a las Armadas de los países miembros la OTAN y luego fue adoptado por diversos países.

Reglas de Empeñamiento (Rules of Engagement): Instrucciones particulares que delimitan con precisión y claridad los criterios relativos al uso efectivo de la fuerza, delineando las circunstancias y limitaciones de actuación. Son impartidas por la autoridad política competente a los comandantes militares, complementando las clásicas órdenes de misión, tareas y formas de ejecución.

Fuentes:
  • en.mercopress.com / South Georgia Newsletter (08.08.2012) 
  • news.bbc.co.uk (01.06.2005) 
  • theguardian.com (01.06.2005) 
  • histarmar.net
  • helis.com
  • conflictodemalvinas.blospot.com
  • "Malvinas. Tras los submarinos ingleses”. Mariano Sciaroni. IPN Editores. 2010.
  • “Falkland Islands Review, report of a Committe of Privy Counsellors”. Lord Franks. 1983
  • “Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, ante el conflicto con Gran Bretaña”. Laurio Destefani. 1982
  • "Historical Dictionary of British Intelligence". Nigel West. 2014
  • Otras
     


sábado, 27 de julio de 2013

INFORME ESPECIAL
Pesca ilegal: incidentes de pesqueros soviéticos y búlgaros con buques de la Armada Argentina (1977)

Por Mariano Agostini, editor del blog

A fines del mes de septiembre / principios de octubre de 1977 tuvo lugar en el Mar Argentino una serie de incidentes entre pesqueros extranjeros y buques de la Armada Argentina dentro de las 200 millas de aguas jurisdiccionales nacionales. Como resultado de estos sucesos fueron apresados 7 (siete) buques pesqueros de arrastre / factoría con bandera de la Unión Soviética (U.R.S.S.) y 2 (dos) pesqueros de arrastre / factoría de bandera de Bulgaria, siendo elevadas por Cancillería las correspondientes protestas formales a los respectivos gobiernos. Fue un hecho excepcional con pocos antecedentes, que delataba el creciente interés de países extranjeros por los abundantes y ricos recursos ictícolas del Atlántico Sur. Aquí en resumen de esos hechos acaecidos hace ya 35 años atrás. 

Esta cuadro muestra los nombres de los pesqueros capturados en los incidentes relatados, su bandera y la fecha de su aprehensión

El Contexto

A comienzos de la década del ´60 comienza a advertirse en el litoral marítimo la presencia cada vez más frecuente de buques pesqueros de flotas extranjeras en el Atlántico Sur, especialmente de la U.R.S.S., Polonia, Alemania Democrática (RDA) y Japón. Esta actividad de captura por parte de buques extranjeros se realizaba con pocas restricciones ya que en ese entonces el Mar Territorial Argentino abarcaba solo la zona comprendida hasta 3 millas náuticas contadas desde la costa (poco más de 5,5 km). Se calcula que más de 200 pesqueros operaban anualmente en el Atlántico Sur y que incluso muchos de ellos ni siquiera respetaban el límite de las 3 millas.

Esta actividad de pesqueros rusos y de los países de Europa del Este se incrementa todavía más con la construcción del importante y moderno puerto pesquero en La Habana, Cuba, financiado por la Unión Soviética. Su construcción comienza en 1963 y se extiende por tres años, sirviendo, una vez concluida las obras, de base logística y de operaciones de la flota pesquera soviética en el Atlántico. Ya en diciembre de 1966 el Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina eleva una protesta formal al Embajador soviético por la presencia cada vez más frecuente de pesqueros soviéticos en aguas argentinas.

Ese fue uno de los motivos que lleva a que el 29 de diciembre de 1966 se sancione y promulgue la Ley 17.094 por la cual se extendía la soberanía nacional sobre el Mar Argentino hasta una distancia de 200 millas náuticas de la costa, medidas desde la línea de las más bajas mareas (Con excepción de los Golfos San Matías, Nuevo y San Jorge, en que la medición se efectuaba desde la línea que une los cabos que forman sus bocas de acceso). Esta ley es publicada en el Boletín Oficial del 10 de enero de 1967 entrenado inmediatamente en vigencia. Se extienden de todas formas permisos temporales de pesca (de tres meses renovables en un principio) a buques extranjeros contra pago de una tasa, para realizar capturas entre las 12 y las 200 millas, otorgándose unos 40 a pesqueros soviéticos durante el primer trimestre de 1967.  Pero tiempo después, hacia fines de 1967, el Gobierno Argentino anunció mayores regulaciones, con licencias y tasas estipuladas por tipo de buque pesquero (de arrastre, congelador, procesador-factoría, etc.) y mayores controles. Negándose los soviéticos a aceptar las nuevas condiciones retiran su flota más allá de las 200 millas.

<< Tabla de capturas de pesqueros soviéticos en el Atlántico Sur entre los años 1965 y 1976.
(Fuente: Marine Fisheries Review)

En junio de 1968 sin embargo dos (2) pesqueros de arrastre soviéticos fueron descubiertos dentro de las 200 millas e interceptados por buques de la Armada Argentina. Tras no acatar la voz de alto, se efectúan disparos intimidatorios y finalmente los pesqueros deponen su actitud y son conducidos a puerto. Esta muestra de firmeza hizo que por un tiempo no se produjeran nuevas incursiones y que gran parte de la flota soviética se dirigiera a aguas uruguayas y brasileñas con menores restricciones operativas, pero al disponer también estos países latinoamericanos, poco tiempo después, la extensión de sus aguas territoriales a 200 millas, esta solución resultó de muy corto plazo.

Los pesqueros soviéticos continuaron sin embargo operando en aguas del Atlántico Sur pero su nivel de actividad (como lo demuestran las estadísticas de capturas -ver tabla-) fue decreciendo notoriamente comparando la de los años 70 con respecto a la década anterior.


Primer incidente. Miércoles 21 de septiembre de 1977

A mediados de septiembre de 1977 surgen informes de prensa, realizados en base a relatos de pescadores y hombres de la marina mercante, que dan cuenta de frecuentes avistamientos de buques pesqueros extranjeros realizando sus actividades de captura frente a las costas patagónicas.

Esto alerta a las autoridades nacionales que disponen el inmediato patrullaje y vigilancia de la zona por aire y por mar. El 21 de septiembre, un avión de exploración de la Aviación Naval descubre un grupo de 9 (nueve) pesqueros extranjeros operando 130 millas al este de Cabo Dos Bahías. Seguidamente se da el alerta a los buques de la Flota de Mar destacándose a la zona a los destructores ARA “Rosales” (D-22), ARA “Seguí” (D-25), ARA “Py” (D-27) y ARA “Piedrabuena” (D-29).

Aunque los pesqueros descubiertos no enarbolan bandera alguna en sus mástiles, son identificados rápida y positivamente como soviéticos por sus rojas chimeneas contra las que se recorta claramente el símbolo amarillo de la hoz y el martillo.


>> Detalle del esquema aplicado sobre la chimenea de los buques pesqueros soviéticos de la época (Fuente: nwilsonphoto.com / Autor: Nicholas Wilson)

Al acercarse a los pesqueros rusos, se ordena mediante señales desde los destructores argentinos que paren sus máquinas para proceder a su registro. Al rehusarse y continuar su navegación, comienzan a realizarse disparos de advertencia desde unos 600 metros de distancia. Se inicia de este modo la persecución de los buques infractores, lográndose finalmente el apresamiento de cuatro (4) de ellos (cinco lograron evadirse) identificados como: “Bussol”, “Apatit”, “Teodor Nette” y “Magnit”.

<< El pesquero soviético "Bussol" varado en una playa previo a su desguace en 2005.
(Fuente: shipspotting.com / Autor: Zahan) 
>> El pesquero soviético "Apatit" tal como lucía
cuando operaba con 
bandera de la U.R.S.S.
(Fuente: shipspotting.com / Autor: Capt. Jan Melchers)
<< El pesquero soviético "Magnit" otro de los infractores capturados el 21/07/77.
(Fuente: shipspotting.com / Autor: Malcom Cranfield)






La tarea de las dotaciones de presa de los destructores no resulta fácil por dos motivos: el agitado estado del mar y la nula colaboración de los pescadores soviéticos en el momento de realizar los abordajes. Los pesqueros capturados son escoltados por los destructores hasta las inmediaciones de Puerto Madryn, adonde arriban el 22 de septiembre pero, los Capitanes soviéticos se niegan a ingresar a puerto y fondean en el Golfo Nuevo a 2 km de la costa. También se niegan a comparecer ante las autoridades de la Prefectura Naval, pero poco después deponen su actitud gracias a las gestiones del Cónsul de la U.R.S.S. en la Argentina, Kostatin Bejinsky, que también los convence de amarrar en puerto, cosa que hacen efectiva el domingo 24 de septiembre.

El Gobierno argentino, a través del Capitán de Navío Gualter Allara, subsecretario de Relaciones Exteriores, entrega una nota de protesta al Ministro Guennady Sazhenev, encargado de Negocios de la Unión Soviética en Argentina, donde se hace saber “la sorpresa y el desagrado por la actividades de los pesqueros soviéticos que implican la inobservancia de las disposiciones en materia de soberanía sobre los espacios marinos y el régimen de pesca”. Asimismo se insta al Gobierno soviético a “adoptar las medidas necesarias para que en el futuro se evite la repetición de episodios de esta índole”.

El Cónsul de la Unión Soviética en Buenos Aires, Constantin Berjvnski, rápido de reflejos contesta que su gobierno “no ha tenido participación alguna en el incidente provocado por los pesqueros de mi país” y que dado que “los barcos pertenecen a 2 compañías, las autoridades de éstas son responsables por la actitud de sus tripulaciones”.

Tras las actuaciones correspondientes se procede al decomiso de la mercadería en poder de los buques capturados que asciende a 2.252 toneladas de pescado y 85 toneladas de harina de pescado (ver desglose entre pesqueros en cuadro al pie)

(Fuente: Marine Fisheries Review)

Segundo incidente. Lunes 26 de septiembre de 1977

Apenas cinco días después del primer episodio, y cerca de la misma zona, el destructor ARA “Rosales” (D-22) descubre e intercepta al pesquero de bandera soviética “Nerey”. Esta vez la captura se desarrolla sin demasiados sobresaltos siendo el pesquero escoltado hasta Puerto Madryn donde estaban amarrados los buques infractores capturados el 21 de septiembre.

Este incidente motivó una segunda nota de protesta del Gobierno argentino al de la Unión Soviética, que es entregada por Cancillería al encargado de Negocios de la U.R.S.S., Guennady Sazheney. En la misma se solicita nuevamente de forma enfática que “cesen las operaciones de los buques pesqueros cuyas actividades infringen la legislación argentina sobre los espacios marítimos y sobre el régimen de pesca”.

<< El pesquero "Nerey" con el esquema de la Federación Rusa tras la disolución de la U.R.S.S.
(Fuente: fotoflite.com)









Tercer incidente. Sábado 1º de octubre de 1977

Poco después de la medianoche del 1º de octubre, 170 millas mar adentro, frente a la costa de Comodoro Rivadavia, buques de la Armada Argentina detectan la presencia de al menos 19 (diecinueve) buques pesqueros extranjeros operando en infracción dentro de las aguas jurisdiccionales nacionales.

De forma inmediata se imparte a los pesqueros en infracción la orden de detener sus máquinas para posibilitar el abordaje de las dotaciones de presa y registro de los navíos de guerra argentinos.

Un pesquero de bandera soviética, el “Frans Hals” obedece rápidamente la orden emitida desde el crucero ARA “General Belgrano” (C-4) y detiene sus máquinas en forma casi inmediata. El resto de los "pesqueros de la flotilla" hace caso omiso a la orden de detención impartida y pone proa hacia aguas abiertas buscando escapar de los destructores argentinos que inician su persecución en procura de interceptarlos.

>> El "Frans Hals" encallado en la playa de Biarritz durante una tormenta en 1996 (Fuente: shipspotting.com / Autor: Pasteca)








El pesquero soviético “Prokopyevsk” intenta evadirse, pero luego de efectuarse los primeros disparos de advertencia, detiene su marcha siendo interceptado por el destructor ARA “Seguí” (D-25)


>> El "Prokopyevsk" fotografiado desde el ARA "Seguí" (D-25) durante la captura del 1º de octubre de 1977 (Fuente: zonamilitar.com / Colaborador MMWA)

También buscan evitar su captura 2 (dos) pesqueros de bandera búlgara, el “Aurelia” y el “Ofelia”. Inmediatamente se dispone su interceptación saliendo en persecución los destructores ARA “Piedrabuena” (D-29) y ARA “Py” (D-27). Al persistir los pesqueros búlgaros con su actitud evasiva se comienzan a efectuar disparos intimidatorios delante de sus proas.

>> El pesquero búlgaro "Ofelia" ya tenía antecedentes de violación de aguas jurisdiccionales. Esta foto de 1976 lo muestra cuando fue sorprendido en aguas de los EE.UU. por la US Coast Guard (Fuente: Marines Fisheries Review)

La falta de respuesta satisfactoria a dichos disparos, hace que el ARA “Piedrabuena” (D-29) realice (previa autorización del Comandante en Jefe de la Fuerza) fuego directo sobre el pesquero búlgaro “Aurelia”, que recibe tres impactos a la altura de la proa y detiene finalmente sus máquinas. Misma acción se realiza desde el ARA “Py” (D-27) sobre el otro pesquero evasor búlgaro, el “Ofelia”, con idéntico resultado final, su aprehensión por parte del buque argentino.

A diferencia de lo ocurrido en incidentes anteriores, en éste se producen lamentablemente víctimas y heridos. A causa de los impactos de artillería sobre el “Aurelia” uno de sus tripulantes, identificado como Néstor Ivanov Tulev resulta gravemente herido en sus miembros inferiores, debiendo ser evacuado de emergencia por un helicóptero de la Armada Argentina. Trasladado inmediatamente al portaaviones ARA “25 de Mayo” (V-2) es sometido a una intervención quirúrgica de urgencia para intentar evitar la amputación de su muy comprometido miembro inferior derecho. Se presentan también otros heridos entre la tripulación del pesquero búlgaro pero de menor consideración. Por su parte (3) tres suboficiales de la Armada Argentina que formaban parte de la dotación de presa enviada desde el ARA “Seguí” (D-25) para abordar y registrar al pesquero soviético “Prokopyevsk”, caen al mar desde la lancha que los transportaba (La misma da una vuelta campana tras un fuerte impacto con la banda de babor del pesquero producto del intenso oleaje en la zona. Otras fuentes indican que la razón fue un movimiento repentino del pesquero soviético que no llegó a advertirse a tiempo). A pesar de que se organiza de inmediato una búsqueda intensiva, no se logra dar con sus cuerpos. La Armada Argentina informará luego que los tres desaparecidos son: Cabo Carlos González (Operaciones), Cabo Ponciano González (Artillero) y Cabo José Burak (Maquinista).

>> Los fallecidos de la Armada Argentina: CPOP Carlos González, CPAR Ponciano González, CPMQ José Burak (Fuente: zonamilitar.com.ar / Colaborador MWAA) 

<< Maniobra de una lancha 
del ARA "Seguí" (D-25)
(Fuente: zonamilitar.com.ar / 
Colaborador MMWA)

El “Frans Hals”, el “Prokopyevsk” y el “Ofelia” (con algunas averías que dificultan su navegación) arriban escoltados por los destructores argentinos a Puerto Madryn al día siguiente. El “Aurelia” que se lleva la  peor parte y resulta con daños importantes queda al garete por lo que debe que ser remolcado hasta puerto por el aviso ARA “Francisco de Gurruchaga” (A-3).

Una vez en Madryn se dispone la custodia de todos los buques capturados, amadrinando a ellos una embarcación de la Armada Argentina y ubicando otra en la zona de acceso al puerto. También se destaca personal armado a los pesqueros y en los muelles de atraque para controlar el movimiento de las dotaciones. Como "nota de color" cabe destacar que entre las tripulaciones soviéticas y búlgaras se contaban varias mujeres, llegando en algunos casos a ser el 10% de la dotación de los pesqueros (algo habitual en los buques de estas procedencias).


<< Mapa que muestra las zonas donde se llevaron a cabo las capturas relatadas (Fuente: Marine Fisheries Review)

Este nuevo incidente motiva la tercer nota de protesta dirigida al Gobierno de la Unión Soviética y la primera destinada al Gobierno de Bulgaria. Son citados a comparecer a Cancillería los representantes diplomáticos de los países en cuestión, el encargado de Negocios de la U.R.S.S., Guennady Sazhenev, y el embajador de Bulgaria, Christo Georguiev, que reciben en mano del secretario de Relaciones Exteriores, Capitán de Navío Gualter Allara, sendas notas de protesta.

En la misiva enviada a los soviéticos se recalca que era la tercera oportunidad en la que se protestaba por incursiones de pesqueros de la U.R.S.S. sin autorización en aguas jurisdiccionales y se deja asentada la “más formal y enérgica protesta” del Gobierno Argentino, reiterándose “la necesidad de que el Gobierno de la U.R.S.S. tome las medidas pertinentes para que los buques de su bandera no violen la jurisdicción ni exploten indebidamente los recursos naturales del Estado argentino, hechos que podrían derivar en consecuencias lamentables y no deseadas”. Por su parte la nota enviada al Gobierno búlgaro señala “la sorpresa y desagrado” por la presencia de pesqueros de ese país en el mar de jurisdicción argentina y condena la “actitud de desacato de los mismos a la intimación por parte de las unidades de la Armada Argentina de detenerse para proceder a su visita y registro como es práctica internacional”. Del mismo modo que con los soviéticos se requiere a Bulgaria la adopción de medidas tendientes a evitar en el futuro hechos como el sucedido.  

Toda la mercancía encontrada en las bodegas de los 9 pesqueros (7 soviéticos y 2 búlgaros) es decomisada (no se precisan la composición ni tonelaje de la mercancía de los últimos 5 buques capturados). Gran parte de la misma es adquirida por la empresa española Bajamar S.A. que irónicamente la transporta a su país en un buque soviético. Si bien no se registra comunicación oficial sobre la multa impuesta a los armadores de lo buques involucrados en estos incidentes, la ley argentina contemplaba en ese entonces cargos de hasta u$s 100.000. Se cree que las multas fueron saldadas (o tal vez se llegó a algún tipo de acuerdo) ya que entre el 9 y el 23 de noviembre los buques soviéticos son reabastecidos y abandonan Puerto Madryn. Entretanto los dos pesqueros búlgaros zarpan recién el 1 de diciembre, luego de ser sometidos a las reparaciones necesarias en sus cascos para permitir su navegación segura. 

Los buques pesqueros extranjeros capturados y las embarcaciones de la Armada Argentina protagonistas de los hechos relatados






>> Crucero ARA "General Belgrano" (C-4) (Fuente: demedios5.com.ar)

>> Destructor "ARA Rosales" (D-22) 
(Fuente: zonamilitar.com / Colaborador: MMWA)

>> Destructor ARA "Seguí" (D-25) (Fuente: histarmar.com.ar)

>> Destructor ARA "Py" (D-27) (Fuente: Colección Martín Otero)

>> Destructor ARA "Piedrabuena" (D-29) (Fuente: landroverclub.com.ar)

¿Influyeron cuestiones políticas internas en el desarrollo de estos sucesos?

Este interrogante surge de comentarios de los medios soviéticos de la época (sobre todo los cables de la agencia noticiosa oficial soviética Tass) a los que puede tildarse de parcialidad, pero cobra cierta fuerza si se toman en cuenta también ciertos detalles que emanan de las crónicas de prensa argentina de esos días.

Lo que no deja lugar a dudas es que la presencia de buques extranjeros en el Atlántico Sur era real (aunque fue significativamente menor que en el período 1966-1970), y que en reiteradas ocasiones éstos habían traspaso el límite de las aguas jurisdiccionales en procura de una mejor y mayor faena. Si bien de los partes e informaciones oficiales, dados por válidos por medios extranjeros independientes, surge que estos incidentes ocurrieron dentro de las 200 millas, los soviéticos siempre alegaron que no había tenido lugar tal violación de las aguas jurisdiccionales y que todas las acciones se desarrollaron fuera de ese límite, siendo una acción provocada y fraguada por los argentinos.

Quienes sostienen la postura de que estos incidentes tuvieron como origen las pujas de poder internas del Gobierno militar, señalan que todo fue pergeñado por el Almirante Emilio Massera (miembro de la Junta Militar en representación de la Armada Argentina) a fin provocar la ruptura (o al menos el daño) de las relaciones diplomáticas (y sobre todo comerciales) con la U.R.S.S. que en esos momentos se intensificaban.

>> Los medios Excelsior y El Día dan cuenta de la orden de Massera de abrir fuego contra los pesqueros rusos y búlgaros (Fuente: unla.edu.ar)

Recordemos que en esa época existía un contexto que perjudicaba la colocación de las exportaciones agropecuarias argentinas, producto de grandes restricciones en los mercados de colocación tradicionales (léase Europa Occidental) por la instrumentación de políticas económicas proteccionistas por parte de los gobiernos de los países europeos occidentales (fijación de aranceles a las importaciones). Esto hizo que el Gobierno militar argentino y sobretodo su equipo económico, dejando de lado razonamientos de tipo ideológico, adoptara una actitud pragmática buscando nuevos mercados como los países de Europa del Este y en particular la Unión Soviética. Esta movida, que por supuesto contó con el apoyo de los hombres vinculados a la actividad agropecuaria que veían una solución a sus problemas de colocación de granos, causó cierto resquemor en algunos militares como por ejemplo el Almirante Emilio Massera.

Otro de los argumentos que apunta en este sentido lo dan los propios medios nacionales, que refieren que ante la desobediencia de los buques pesqueros soviéticos y búlgaros a las órdenes de detención impartidas desde los destructores, el Comandante de la Flota de Mar, Contralmirante Jorge Isaac Anaya (sabiendo las implicancias políticas que podría acarrear realizar fuego directo sobre los buques infractores) solicitó instrucciones a su Comandante en Jefe, el Almirante Massera. Éste desde su despacho en Buenos Aires ordenó seguir las acciones hasta las últimas consecuencias: “Hundirlos y rescatar el mayor número de sobrevivientes” fue la lacónica respuesta que recibió Anaya y dejó a más de un marino estupefacto.

<< El Almirante Emilio Massera aborda el destructor ARA "Seguí" (D-25) durante la inspección de unas maniobras de la Flota de Mar (Fuente: zonamilitar.com.ar / Colaborador MMWA)

Es al menos llamativa la presencia de periodistas a bordo de los buques militares argentinos que participaron en los incidentes (entre ellos los del diario Crónica) que fueron testigos privilegiados de las acciones llevadas a cabo. También, entre los miembros del Cuerpo de Cadetes de la Escuela Naval que se encontraba a bordo de las embarcaciones de la Flota de Mar, se encontraba casualmente un cadete, Alejandro Belikow, que hablaba perfectamente el ruso nativo y que fue convocado de forma inmediata por sus superiores para establecer contacto radial con los pesqueros soviéticos en el momento de las acciones de captura.


Las consecuencias

Si bien se produjeron roces diplomáticos a raíz de estos hechos, el asunto no pasó a mayores. Los pesqueros soviéticos (que como se dijo anteriormente habían mermado su actividad en el Atlántico Sur con respecto a la década anterior) redujeron aún más su actividad y se limitaron a operar más allá de la milla 201, respetando las aguas jurisdiccionales. Sentó también el precedente de una “nueva política” argentina (más allá de las consideraciones de política interna) en defensa de los recursos ictícolas de las aguas jurisdiccionales que no pasó desapercibida por los pesqueros de otros países que operaban en la región, generando un importante efecto disuasivo. En mayo de 1978, sin embargo, se registro otro incidente con buques pesqueros búlgaros que no pasó a mayores y concluyó con el ARA "Py" (D-27) escoltando a los mismos fuera de las 200 millas.

Los soviéticos por su parte montaron una base mantenimiento y logística para su Armada en Luanda (República de Angola) en 1977, que serviría además de punto de apoyo para protección de sus pesqueros. De todas formas no se volvieron a registrar incidentes de importancia y los pesqueros de ese origen regresarían con mayor intensidad recién con el fin de la Guerra de Malvinas y el retorno de la democracia y gracias a los “Acuerdos de Pesca” que el Gobierno radical suscribió con la U.R.S.S. (y casualmente con Bulgaria el otro país implicado en los incidentes de 1977) en julio de 1986, y que tuvieron como respuesta no deseada el establecimiento por parte del Gobierno del Reino Unido de una Zona Pesquera Exclusiva (ZEE) de 200 millas en torno a las Islas Malvinas.



Fuentes:

Marine Fisheries Review – April 1978
argentina-rree.com
maritime-connector.com
shipspotting.com
zonamilitar.com.ar
rusnavy.com

The Glasgow Herald, edición 03.10.1977
The Sidney Morning Herald, edición 03.10.1977

Unla.edu.ar (recortes periodísticos varios)
Diario ABC, Madrid, edición del 24.09.1977
Diario El Día, La Plata, ediciones 25, 26 y 28.09.1977 – 2, 3, 4 y 7.10.1977
Diario Excelsior, ediciones 23 y 24.09.1977 – 2 y 4.10.1977
Diario El Sol, ediciones 24.09.1977 y 2.10.1977


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