Este blog patrullerasargentinas.blogspot.com pretende compilar, en un solo lugar, toda la información que se refiera a la actividad presente, pasada y futura de las lanchas patrulleras, guardacostas y unidades menores de la Armada República Argentina (ARA) y de la Prefectura Naval Argentina (PNA)
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viernes, 2 de agosto de 2013

CONFLICTO DEL CANAL DE BEAGLE
Prefectura Naval Argentina en el Teatro de Operaciones Austral (TOA) 1978-1979

Por Mariano Agostini, editor del blog

El Contexto

Desde sus orígenes como países independientes la República Argentina y la República de Chile vivieron en permanente litigio y disputa por cuestiones relativas a la fijación de los límites geográficos entre ambos países. Gran parte de estas desavenencias parecían terminadas tras la firma del Tratado de Límites de 1881 (I), sin embargo el mismo presentaba algunas deficiencias en cuanto a la demarcación de límites en la zona del Canal de Beagle, el Estrecho de Magallanes y el territorio marítimo circundante, dando lugar a nuevas reclamaciones y disputas.

El principal conflicto era la disputa por la soberanía de las islas e islotes ubicados al sur del Canal de Beagle: Picton, Nueva, Lennox, Gratil, Augustus, Snipe, Becasses y Gable entre otros, que conformaban el llamado “martillo del laudo” (II), por quedar sometidos (de común acuerdo entre ambos países en 1971) a la resolución de una corte arbitral. Esta Corte conformada por Jueces de la Corte Internacional de Justicia elevaría el fallo al Gobierno del Reino Unido que tenía la potestad de aprobarlo o rechazarlo.


El 2 de mayo de 1977 la reina Isabel II, en representación del Gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, firmó y dió a conocer el laudo arbitral que pretendía poner punto final a las disputas en el Canal de Beagle. El fallo otorgaba vías navegables para ambos países en el Canal de Beagle pero disponía que la mayor parte de las islas e islotes quedara bajo soberanía de Chile, incluyendo los derechos por proyección oceánica de éstas hacia el Atlántico.

A pesar de que el fallo era inapelable, el Gobierno argentino declaró a principios de 1978 que el laudo arbitral era “insanablemente nulo”. Chile por su parte rechazó este pedido de nulidad y solicitó el respeto de lo fallado por el laudo. Los ánimos se encresparon y los gobiernos de facto ambos países (III) entraron en una escalada diplomática que hizo presuponer lo peor, el inicio de un conflicto armado para resolver la disputa.

(I) Fue firmado en Buenos Aires el 23 de julio de 1881 y refrendado en Santiago de Chile el 22 de octubre del mismo año.
(II) Polígono definido en el Compromiso de Arbitraje que firmaron ambos países en el año 1971.
(III) Tanto en Argentina como en Chile ejercían el poder Gobiernos militares que arribaron al poder mediante Golpes de Estado. En Argentina gobernaba una Junta Militar encabezada por el Teniente General Jorge Rafael Videla que oficiaba de Presidente desde el 24 de marzo de 1976. En Chile también gobernaba una Junta Militar cuyo líder era el General Augusto Pinochet que ejercía el rol de Presidente del país desde el 11 de septiembre de 1973.


Creación del “BIPNA Albatros”

Con motivo del agravamiento de las relaciones entre Argentina y Chile, y en el marco de la preparación y movilización de efectivos militares en vistas a un posible conflicto militar, el Comando en Jefe de la Armada ordenó que la Prefectura Naval Argentina dispusiera el alistamiento e instrucción de un batallón de infantería. El mismo recibiría la denominación de “BIPNA Albatros” (Batallón de Infantería Prefectura Naval Argentina Albatros)

El 21 de septiembre de 1978 en la Escuela de Suboficiales Coronel Martín Jacobo Thompson (Zárate, Pcia.de Buenos Aires) comenzaron las tareas de organización de la nueva unidad, su adiestramiento y alistamiento. El Batallón Albatros se estructuró en cinco (5) Compañías: cuatro (4) de Tiradores y una (1) de Comando y Servicio.

La 3er Compañía se integró a partir de la “Agrupación Albatros” (IV) que poseía un adiestramiento especializado y capacidades operativas acordes al plan de movilización solicitado. El resto de las Compañías de Tiradores se constituyó con los Cabos 1° cursantes y los aspirantes a Cabos 2° de primer y segundo año. La Compañía de Comando y Servicio por su parte se conformó en gran medida con personal voluntario de la Institución proveniente de diversos destinos.

Como Comandante del “BIPNA Albatros” fue de designado el Prefecto Principal Rubén Omar Williams, quien fue secundado por el Prefecto Andrés René Rousseaux. El resto de los Jefes, Oficiales y Suboficiales que fueron integrados al Batallón provino de personal con orientación a la Infantería o que se consideró de utilidad para la conformación del mismo.

Hacia fines de 1978, cuando los acontecimientos hacían prever un empeñamiento cierto de la unidad en combate, se organizó una 5° Compañía de Tiradores conformada por aspirantes de primer año, y comenzó a realizarse el urgente alistamiento e instrucción de una 6° con el resto de los aspirantes que no habían sido convocados para la Compañía anterior a fin de crear una reserva que pudiera suministrar relevos y reemplazos al resto de la unidad (Finalmente esta última Compañía no llegó a ser desplegada al TOA)

(IV) La Agrupación Albatros fue creada el 3 de abril de 1975 por orden ejecutivo del Prefecto Nacional Naval, siendo su nombre original Agrupación de Propósitos Generales "Albatros". El surgimiento de esta unidad especial marcó la disolución de la Compañía Reforzada de Control de Disturbios "Charlie-Delta" integrada por cursantes de la Escuela de Suboficiales.

Despliegue al TOA del “BIPNA Albatros”

El 8 de diciembre de 1978 comenzó el despliegue por avión de la mayor parte de los efectivos del “BIPNA Albatros” (las 1°, 2° y 4° Compañías) a la zona de Río Grande, Tierra del Fuego. La movilización de la totalidad de sus miembros se completó en los días subsiguientes. Por su parte la 3° Compañía (Integrada por miembros de la Agrupación Albatros) y la 5° Compañía fueron desplegados a la ciudad de Ushuaia, capital de Tierra del Fuego, para brindar defensa y seguridad urbana. Los Comandantes y la Plana Mayor del BIPNA rotaron su asiento, según las circunstancias lo requerían, entre las localidades mencionadas.

El "BIPNA Albatros" recibió su bandera de guerra durante una formación especial realizada en su asiento principal, las instalaciones del ex Frigorífico CAP (Corporación Argentina de Productores) en Río Grande, que había dejado de funcionar a principios de los ´70. La entrega fue realizada por el Subprefecto Nacional Naval, Prefecto General Alberto Mancinelli, secundado por el Director de Prefecturas, Prefecto General Carlos Severo Mancuso al abanderado designado Oficial Auxiliar Eduardo Raúl Romano. En este mismo acto los aspirantes a Cabo 2° de segundo año recibieron sus jinetas correspondientes a la nueva jerarquía, muy lejos de la Escuela de Suboficiales de Zárate donde es realiza da habitualmente esta ceremonia.


>> Vista aérea del Frigorífico CAP, ubicado en el margen opuesto del río al que se encuentra la ciudad de Río Grande (Fuente: googlemaps)


>> Instalaciones del Frigorífico CAP que sirvió de asiento para el grueso del BIPNA Albatros  (Foto: Mariano Bettendorff, 2010)

>> Formación en del BIPNA Albatros en Río Grande encabezada por el Jefe del COIM y el Jefe del BIPNA (Fuente: Historia de la Prefectura Naval Argentina)

>> Formación del BIPNA Albatros presidida por la flamante bandera de guerra del batallón (Fuente: Historia de la Prefectura Naval Argentina)

Para el 22 de diciembre de 1978 la Flota de Mar de la Armada Argentina navegaba hacia el Pacífico, y el desembarco en las islas en disputa y el inicio de la guerra como consecuencia de la “Operación Soberanía” era casi un hecho. Sin embargo el clima imperante en la zona, con fuertes tormentas, retrasó las operaciones militares y propició el oportuno ofrecimiento de mediación del Papa SS Juan Pablo II, que fue luego aceptada por el Gobierno argentino.

De esta forma se inició el regreso paulatino de unidades y medios de las Fuerzas Armadas a sus asientos habituales. El "BIPNA Albatros" realizó su repliegue entre el 2 y el 8 de febrero de 1979, regresando a Zárate, donde se dispuso la desmovilización de la unidad y la vuelta a los destinos habituales del personal que la conformó para la ocasión.

Otros dos miembros de Prefectura fueron asignados al TOA en Tierra del Fuego sin ser componentes del nuevo "BIPNA Albatros": los Oficiales Auxiliares Horacio Guillermo Duarte Arredondo y Raúl Lezana, que en el momento de desarrollarse los acontecimientos estaban haciendo el Curso de Infantería del Batallón Comando y Servicios de la Infantería de Marina de la Armada Argentina (IMARA), unidad que se hallaba involucrada en las operaciones ofensivas.

También cabe destacar que cumplió misiones de seguridad en los puertos subordinados al Comando del Área Naval Austral (ANAU) el personal destacado en Prefectura Ushuaia al mando del Prefecto Principal Roberto Sady Annichini y en Prefectura Río Grande a órdenes del Prefecto Principal José David Achinelli.     

>> El BIM 4 (Armada Argentina) formado en la Avenida Maipú, Ushuaia en 1978. A imagen de este tipo de unidad se conformó el BIPNA Albatros de la Prefectura Naval (Fuente: histarmar.com.ar)


Despliegue al TOA del “GRUPO AÉREO”

El Comando en Jefe de la Armada dispuso también la movilización y afectación al TOA de un “Grupo Aéreo” de la Prefectura Naval Argentina, siendo desplegados a Tierra del Fuego al menos 2 (dos) aviones ligeros de transporte multipropósito Short SC.7 Skyvan 3M-400 y 2 (dos) helicópteros ligeros Hughes 369HS que pasaron a depender orgánicamente del Comando de Aviación Naval (COAN) de la Armada Argentina.

Fueron afectados junto a los medios un total de 18 oficiales: 1 encargado del Grupo Aéreo, 10 (incluyendo un técnico) a cargo de los “Skyvan” y 7 (incluyendo un técnico) para los “Hughes”. Otros 3 oficiales que en el momento de los hechos estaban realizando el Curso de Piloto Aviador en la Armada Argentina fueron incorporados a las tripulaciones de los helicópteros SA-316B “Alouette III” de la Aviación Naval.

>> Oficiales de la Prefectura Naval pasan revista y saludan a sus subalternos desplegados en Tierra del Fuego en 1978. Al fondo se divisa al Hughes PA-30 de la fuerza que fue integrado al Grupo Aeronaval Insular dependiente de la Armada Argentina (Fuente: lamilitary.org)

Mientras los “Skyvan” operaron regularmente desde Río Grande cumpliendo misiones de transporte fundamentalmente, los “Hughes” fueron desplazados a un helipuerto de campaña denominado “Andorra” en las cercanías de Ushuaia, donde estaban desplegados los “Alouette III” del COAN. La misión principal encomendada a este grupo de helicópteros denominado Grupo Aeronaval Insular GCT42.3, que no llegó a efectivizarse por el desarrollo de los acontecimientos, era la de proporcionar apoyo táctico a los infantes de marina encargados de desembarca y tomar posesión de las islas Picton, Lennox y Nueva. Otras misiones anexas fueron de exploración en la costa sur del Lago Fagnano y por el Canal de Beagle a fin de brindar alerta temprana sobre incursiones aéreas y/o navales de las fuerzas chilenas.


>> El helipuerto de campaña "Andorra" en plena actividad. En el centro de la imagen, entre los Alouette III de la Armada, destaca un Hughes 369HS de Prefectura (Fuente: zonamilitar.com / Forista: pndc1974)


>> El Hughes PA-30 veterano de esta campaña en el Beagle se encuentra preservado actualmente en el Museo Histórico de Prefectura en Tigre 
(Fuente: zonamilitar.com.ar / Forista: Thelast)


>> Uno de los Skyvan de Prefectura fotografiado en el Aeroparque metropolitano en Febrero de 1979 muestra el esquema camuflado que adoptaron al ser desplegados al sur unos meses antes (Foto: Horacio Gareiso / avialatina.com.ar) 

Por su parte el Prefecto -Aviador- (RE) Cipriano Mauro Campos que ya retirado se desempeñaba como Jefe del Servicio de Aviación de la Junta Nacional de Granos fue movilizado por la Fuerza Aérea Argentina volando con el avión PA-31-350 Piper Navajo Chieftain matrícula LV-LXO (propiedad de la Junta Nacional de Granos) en misiones sobre la Provincia de Neuquén.


Fuente Principal:
Historia de la Prefectura Naval Argentina – Tomo 1 
Prefecto General (RE) Andrés René Rousseaux, TGAG (PNA), 2010

Otras fuentes:
loudandclearisnotenought.blogspot.com.ar
zonamilitar.com.ar (foro)
histarmar.com.ar
Otras varias

martes, 29 de marzo de 2011

Submarinos argentinos en acción IV: El ARA San Luis (S-32) y el ARA Salta (S-31) durante la crisis con Chile en 1978
 
Los submarinos argentinos IKL 209 de origen alemán que poseía la Armada Argentina eran de lo más moderno de Sudamérica. Del tipo SSK (submarino de ataque convencional diesel-eléctrico) el ARA Salta (S-31) y el ARA San Luis (S-32) habían sido incorporados al servicio activo hacia poco más de tres años. Pese a esto los altos mandos envían a los veteranos “GUPPY” a las zonas de patrulla más “calientes”.
 
Foto 1. El ARA Salta (S-31) haciéndose a la mar en Mar del Plata, de fondo la escollera sur (Fuente: http://www.ara.mil.ar/)


El “Salta” y el “San Luis” zarparon de la Base Naval Mar del Plata (BNMP) el 8 de diciembre de 1978 hacia el extremo sur del continente, dando inicio a sus patrullas de guerra. Todos los comandantes de los submarinos argentinos recibieron la orden de “no atacar si no se era atacado en primer lugar”, una medida un tanto extraña para el mundo de los submarinistas donde siempre se busca lo contrario, esto es “atacar primero y luego escabullirse para no ser atacado”.

En su navegación en inmersión hacia el sur, el ARA San Luis, comandado por el Capitán de Fragata Félix Bartolomé, sufre la avería de uno de sus motores diesel.
 
El ARA San Luis (S-32) y una patrulla con menos riesgos.

Esto reducía en un 50% el rendimiento del submarino y la recarga de baterías, ya que a poco de su incorporación a la Armada otro de los motores se había roto y no había podido ser reparado (la gravedad de la avería era tal que había que sustituir el motor o hacer una reparación fuera del buque, lo que requería el corte del casco y posterior soldadura). Este nuevo problema en los motores, no pudo ser solucionado por los mecánicos de la tripulación pese a los denodados esfuerzos realizados.

Foto 2. El “Salta” navega en superficie en aguas del Canal de Beagle hacia 1979 (Fuente: http://www.laperlaaustral.com.ar/)

Informada la situación al Comando Naval, éste ordena cambiar la zona de patrulla del “San Luis” destinándole una a mayor resguardo y cercana del territorio nacional, la boca este del Estrecho de Magallanes, al norte de la Isla Grande de Tierra del Fuego. La patrulla del disminuido submarino se completó sin novedad y luego recibió ordenes de dirigirse al encuentro del pesquero “Aracena” (buque requisado por la ARA y utilizado en esta ocasión como nodriza de los submarinos) en las cercanías de Isla de los Estados.

Mapa. Zonas de patrulla asignadas al “Salta” y al “San Luis” en diciembre de 1978.

Pocos días después de la mediación Papal que evita el conflicto bélico con Chile, el “San Luis” pone proa rumbo a la BNMP, adonde arriba el 16 de enero de 1979, luego de 876 horas de navegación y 6270 kilómetros. Tres años más tarde, el S-32 cumpliría una riesgosa patrulla de guerra enfrentando a la Royal Navy durante la Guerra de Malvinas.

El ARA Salta (S-31) y un encuentro peligroso.

El ARA Salta (S-31), comandado por el Capitán de Fragata Eulogio Moya, se dirigió a su zona de patrulla, en las aguas del Cabo de Hornos. En su travesía hacia el sur, a la altura de Isla de los Estados, y mientras recargaba sus baterías sumergido a profundidad de snorkel se da un hecho curioso, pero que pudo haber sido trágico. Un avión Grumman S-2E Tracker de la Armada Argentina en misión ASW (antisubmarina), detecta sus mástiles y haciendo vuelos rasantes empieza a lanzar sono boyas para tratar de dar con el submarino no identificado. El “Salta”, advertido por sus sistemas de detección busca rápidamente las profundidades del mar y evade la localización por parte del Tracker, que sin dudas le hubiera lanzado cargas de profundidad o torpedos al confundirlo con un submarino chileno, ya que no disponía de información sobre las rutas de navegación de los submarinos propios.

Foto 3. Imagen de un Grumman S-2E Tracker, similar al mencionado en esta entrada, tomada desde el periscopio de un submarino (Fuente: http://www.nuestromar.org/)

Pasado el susto, el “Salta” prosiguió en inmersión su ruta hacia el Cabo de Hornos, una zona donde el violento oleaje dificultó la tarea de recarga de baterías mediante snorkel y donde las corrientes submarinas hicieron que la navegación fuera algo errática. Cuando navegaba a profundidad de snorkel la antena de contramedidas del “Salta” detectaba la acción de un radar chileno terrestre que monitoreaba los movimientos navales de la zona, pero seguramente a causa del fuerte oleaje el submarino argentino pasó desapercibido para los radaristas chilenos.

 
Un día antes del día “D”, fecha del “Operativo Soberanía” que incluía el desembarco y toma de las islas en litigio (Lennox, Picton y Nueva), mientras el “Salta” asomaba su snorkel, para cargar baterías, apareció ante los ojos del oficial de guardia que escudriñaba el horizonte, la silueta de un submarino operando en superficie. Hasta alcanza a divisar en forma nítida a de dos de sus tripulantes sobre el casco hacia proa.

 
El CF Eulogio Moya ordena inmediatamente la suspensión de la operación de snorkel e imparte directivas para cubrir puestos de combate y ganar mayor profundidad. Los tubos lanzatorpedos se preparan con torpedos MK-37 antisubmarinos a la espera de la orden de lanzamiento. La sorpresa es total, ya que la detección enemiga fue a la vieja usanza, es decir en forma visual. Aparentemente el ruido de los motores funcionando mientras recargaba sus baterías imposibilitó al sonarista alertar antes de su peligrosa presencia.

Foto 4. En un mar encrespado la proa del ARA Salta se debate entre las olas, mientras avanza por el Canal de Beagle (Fuente: http://www.mundohistoria.org/)

De repente el sonarista advierte al Comandante que el submarino chileno se sumerge ganando profundidad y la tensión aumenta ante la posibilidad de haber detectado la presencia del “Salta” en aguas jurisdiccionales chilenas. Pese a estar dadas todas las condiciones y cálculos como para lanzar torpedos el CF Eulogio Moya, decide aguardar los movimientos de la nave chilena antes de actuar, tal como le fue ordenado desde el Comando Naval. El nerviosismo se hace presente en la tripulación cuando el sonarista advierte que escucha rumores de un torpedo en aproximación. El “Salta” inicia maniobras evasivas para no ser alcanzado y el operador de sonar comunica, para tranquilidad de todos, que el rumor se disipa y desaparece.

 
El Comandante aguarda expectante nueva información sobre la posición submarino chileno a fin de tomar decisiones, cuando irrumpe el oficial de comunicaciones e informa que se ha logrado descifrar el mensaje recibido mientras se cargaban las baterías: las operaciones navales previstas se suspenden por haber aceptado el Gobierno argentino la mediación Papal. Las nuevas órdenes para el “Salta” son dirigirse a la Isla de los Estados y encontrarse con el pesquero (ahora buque nodriza) “Aracena”.

Foto 5. El pesquero Aracena que requisado por la Armada Argentina sirvió las veces de buque nodriza de la Fuerza de Submarinos en 1978 (Fuente: http://www.histarmar.com.ar/)

El submarino chileno, era sin dudas el ARCH Simpson (SS-21), única unidad totalmente operativa por aquellas fechas. El Comandante del “Simpson” en esos cruciales días Capitán de Navío (R) Rubén Scheihing, niega en forma rotunda que hubiera mantenido contacto con submarinos argentinos y contundentemente afirma que no se efectuó ningún lanzamiento de torpedos (para ataques antisubmarinos disponía de los anticuados MK-27 “Cuties” que ya en los ´60 eran considerados obsoletos).

 
¿Qué pasó entonces? Si se da crédito al Comandante chileno ¿qué fue lo que el operador de sonar interpretó como la aproximación de un torpedo? Tal vez en un momento de tanta adrenalina, el sonarista confundió el llenado de agua de uno de los tubos propios con torpedos MK-37 que se alistaban, con el rumor de la corrida de un torpedo. Ello explicaría también el súbito desvanecimiento posterior.

 
Lo cierto es que, con lanzamiento o no del torpedo chileno, se estuvo muy cerca de un enfrentamiento submarino que podría haber marcado el inicio de un conflicto armado de consecuencias y costos (materiales y humanos) imprevisibles.

Foto 6. Toma aérea de la vela del ARA Salta navegando en superficie (Fuente: http://www.elsnorkel.com/)

El ARA Salta (S-31) retornó a la BNMP el 16 de enero de 1979, junto a su gemelo ARA San Luis (S-32), luego de una patrulla que duró 31 días (unas 740 horas) y en la que recorrió unos 8.470 kilómetros. Durante la Guerra de Malvinas en 1982, el “Salta” verá menos acción. Por problemas técnicos relacionados con la emisión de rumores y vibraciones fuera de lo común, entró a dique seco, y quedó fuera de las patrullas de guerra de la COFUERSUB. Pese a ello realizó tareas complementarias ordenadas por la superioridad hacia fines de mayo, pero eso es otra historia.

Relato basado en las siguientes notas periodísticas:

“La Fuerza de Submarinos de la Armada Argentina en la crisis de 1978” Autor: Ricardo Burzaco / Revista DEYSEG Nro 43 / Argentina (Publicado en la web por http://www.mgp-club.com/)

“La Fuerza de Submarinos de la Armada de Chile en el conflicto de 1978” Autor: Iván Martinic / Diario El Mercurio / Chile (Publicado en la web por http://www.mgp-club.com/)

Fuentes varias.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Submarinos argentinos en acción II: El ARA Santa Fe (S-21) y el ARA Santiago del Estero (S-22) durante la crisis con Chile en 1978

A principios de Mayo de 1977 la reina Isabel II de Inglaterra, falla en laudo arbitral la soberanía de Chile sobre las Islas Picton, Lennox y Nueva más islotes adyacentes, que estaban en disputa con Argentina (ver mapa 1). La Junta Militar Argentina rechaza la decisión arbitral y comienza un conflicto diplomático con Chile, que hace preveer el desenlace inminente de un conflicto bélico. Ambos países se preparan para la guerra, y empiezan febriles adiestramientos sobre todo en las Armadas debido a las características geográficas de la zona en disputa. Las FF.AA. de Argentina planean para fines de 1978 el “Operativo Soberanía” con el objeto de invadir Chile por varios pasos y desembarcar en las islas del Canal de Beagle en efectiva posesión chilena. Un gran temporal que atrasa los planes de invasión argentinos, y la mediación del papa Juan Pablo II el 22 de diciembre de 1978, evitan finalmente que el clima hostil que se vive derive en una guerra Argentino-Chilena de resultado incierto y consecuencias imprevisibles.

Mapa 1. Dentro del círculo azul las disputadas islas Picton, Lennox y Nueva. El reclamo argentino pasaba por la soberanía sobre las mismas y porque el límite marítimo entre Argentina y Chile se situara entre estas islas y la chilena Navarino.

Como parte del plan de operaciones el 8 de diciembre de 1978 zarpan de la Base Naval de Puerto Belgrano (BNPB) con rumbo al teatro de operaciones los cuatro (4) submarinos de los que disponía en ese entonces la Armada Argentina, los veteranos GUPPY: ARA Santa Fe (S-21) y ARA Santiago del Estero (S-22) y los más modernos IKL-209 de origen alemán: ARA Salta (S-31) y ARA San Luis (S-32).

Del otro lado de la cordillera, en el Pacífico Sur, la Marina Chilena hacía también sus preparativos. Su fuerza de submarinos que “en los papeles” equilibraba a la de su oponente argentino, estaba en franca desventaja. Constaba de cuatro (4) unidades: dos (2) sumergibles de la clase Balao (sin la modernización GUPPY de los argentinos, sólo con la vela rediseñada con fibra de vidrio) y dos (2) modernos submarinos clase Oberon de origen británico.

Foto 1. Los tres submarinos chilenos en servicio activo en 1978. Los modernos Oberon de origen britanico "Hyatt" y "O'Brien" con el característico domo de proa, y el antigüo sumergible clase Balao de origen norteamericano, "Simpson". Obsérvese como curiosidad en este último, que a popa de la vela, todavía subsiste el montaje de cañon de 127mm (Fuente: nuestromar.org)

Los Balao eran el ARCH Thomson (SS-20), -ex USS Spot SS-413- y el ARCH Simpson (SS-21) –ex USS Springer SS-414-, los nuevos Oberon (incorporados en 1977) el ARCH O’Brien (SS-22) y el ARCH Hyatt (SS-23). Pero la paridad no sería tal, ya que en diciembre de 1978, para la época de mayor tensión con Argentina, porque sólo el "Simpson" estaba operativo. El "Thomson" estaba en “reserva activa” (todo un eufemismo ya que no estaba en condiciones de operar), el "O’Brien" estaba en dique seco por mantenimiento y el "Hyatt" con un motor averiado estaba varado en Talcahuano. "Uno contra todos", al Simpson le tocó una difícil misión en caso de no haber solución diplomática conflicto, atacar a la flota de desembarco argentina tratando de causar el mayor daño posible, y con suerte sobrevivir para contarlo.

El ARA Santa Fe (S-21) en acción

El comandante del "Santa Fe", Capitán de Fragata Alberto Manfrino, recibió la orden, al igual que los comandantes de los otros submarinos argentinos, de disparar sus torpedos sólo en caso de ser atacado en forma previa por la Marina de Guerra de Chile, y se dirigió a su zona de patrulla de guerra en la Bahía Cook, ubicada entre las islas chilenas Hoste, Gordon y Londonderry (ver mapa 2), al noroeste del Cabo de Hornos. Su importancia estratégica estaba dada por ser el acceso natural al Canal de Beagle desde el Oeste y el paso obligado de la Escuadra Chilena en caso de dirigirse al Cabo de Hornos con destino final el Océano Atlántico.

Mapa 2. Los círculos rojos señalan las zonas de patrulla de los GUPPY argentinos: la Bahía Cook asignada al ARA Santa Fe y el sudoeste de la misma encomendada al ARA Santiago del Estero.

La elección de su zona de patrulla pareció plenamente justificada, cuando a mediados de diciembre, detectó con su sonar rumores hidrofónicos de buques de guerra, que llegaron a superar la docena. Sin dudas se trataba de la flota chilena haciéndose a la mar, por lo que en el "Santa Fe" sonó el zafarrancho de combate, cada tripulante ocupó su posición y se iniciaron los preparativos en la sala de lanzamiento de torpedos. El comandante y su tripulación, cumpliendo con las órdenes de “no atacar si no se era atacado primero”, permanecieron en absoluto silencio mientras las naves chilenas pasaban sobre su submarino sin detectarlo (aparentemente la flota chilena navegaba sin sonares de detección activos para evitar la detección temprana a distancia por naves argentinas, pero no contaron con la presencia submarina enemiga tan cercana y peligrosa)

Foto 2. La escuadra naval chilena avanza con sus buques camuflados y en formación. Tal vez una imagen similar apareció en la mente del sonarista del ARA Santa Fe al detectar los contactos de sonar (Fuente: nuestromar.org)

Una vez pasados los momentos de tensión y alejada la flota chilena, el Comandante fijó un nuevo rumbo hasta un punto más seguro para transmitir mediante claves de comunicación las novedades de la patrulla a sus superiores.

Foto 3. El ARA Santa Fe (S-21) en inmersión deja asomar sobre la superficie del mar sus mástiles. De izquierda a derecha: 1º periscopio y carenado de antena RWR AT-222, 2º periscopio, mástil de comunicaciones VLF, AN/BLR-1, snorkel con luz de navegación y antenas AS-1198 y AS-1287 (Fuente: www.harpoondatabase.com)

Con la misión cumplida, recibió órdenes de dirigirse a la Isla de los Estados, donde se debía encontrarse con su improvisado buque nodriza, el pesquero “Arancena”, requisado por la Armada Argentina, que en ese momento ya abastecía al submarino ARA San Luis.

La campaña del ARA Santa Fe durante la crisis duró 33 días (del 8/12/1978 al 10/01/1979) durante los cuales navegó 3955 millas náuticas (unos 7324km). Cuatro años más tarde, en 1982, el "Santa Fe" participaría activamente en la campaña de Malvinas.

El ARA Santiago del Estero (S-22) en acción

La zona de patrulla asignada al “Santiago de Estero” se encontraba al sudeste de Bahía Cook, en las cercanías de las aguas del Cabo de Hornos, al sur de donde hacía su patrulla el “Santa Fe”. En estas aguas difíciles y tempestuosas no fue fácil la navegación de estos venerables submarinos, pero la estoicidad y profesionalidad de la tripulación hizo que todo se desarrollara de acuerdo a lo planeado.

Foto 4. El ARA Santiago del Estero en la Base Naval Mar del Plata (BNMP).(Fuente: www.wikipedia.org)

Un día durante su patrulla de guerra el sonar del "Santiago del Estero" detectó la presencia de un buque, probablemente enemigo. A fin de proceder a su identificación, el Comandante, Capitán de Fragata Carlos Sala, ordena emerger a profundidad de periscopio. Ante sus ojos aparece la silueta de un submarino navegando en superficie al que inmediatamente reconoce como uno de los “Balao” de la Armada Chilena. La tripulación toma sus puestos de combate y alista los torpedos MK-37 antisubmarinos en sus tubos de proa. Como el sumergible chileno no asume ninguna actitud hostil o de evasión e inmersión (datos que dan cuenta que no había advertido la presencia del Santiago del Estero), el Comandante decide seguir con la cautelosa observación y hasta logra obtener una foto del “Simpson” antes de alejarse discretamente de la zona.

Foto 5. Esta imagen correspondería a la fotografía obtenida a través del periscopio por el ARA Santiago del Estero, del ARCH Simpson navegando en superficie para recargar baterías. Nótese que si bien se observa el pequeño domo del sonar WFA a mitad de proa característico de los Balao chilenos, no se observa a popa de la vela el cañón de 127mm, que podría haber sido removido para esa campaña (Fuente: nuestromar.org)

La navegación en superficie del sumergible chileno se explica por su antigüedad, ya que al no disponer de snorkel, estaba obligado a emerger para poder recargar sus baterías. El Capitán de Navío Rubén Scheihing, Comandante del sumergible chileno “Simpson” durante esos días, niega de todas formas que haya existido algún contacto con submarinos argentinos, en los casi 70 de patrulla, pese a que la prueba de la foto lo desmentiría.

Luego de comunicar las novedades a su Comando el Capitán de Fragata Carlos Sala recibe órdenes de replegarse a la Isla de los Estados. En su patrulla de guerra, el ARA Santiago del Estero, navegó 4012 millas náuticas (7430 km) a lo largo de 36 agotadoras jornadas (del 8/12/1978 al 13/01/1979).

A modo de conclusión

Si bien no llegaron a entrar en combate, tanto los veteranos submarinos argentinos como sus adiestradas tripulaciones, supieron estar a la altura de las circunstancias y cumplir con las misiones encomendadas por la superioridad. En condiciones meteorológicas y de mar harto difíciles por la zonas de patrulla encomendadas, operando con medios ya algo anticuados, y en total aislamiento lograron hacer contacto con navíos de la Armada Chilena y permanecer a cubierto sin ser detectados.

Además sus Comandantes supieron interpretar las órdenes recibidas y fueron muy escrupulosos antes de tomar decisiones, no dejándose llevar por el nerviosismo ni la adrenalina que seguramente se siente al estar tan cerca de lanzar el primer torpedo en combate real, decisión que sin duda hubiera sido el puntapié inicial de un conflicto argentino-chileno.

La yapa: armamento de los submarinos involucrados

El sumergible chileno “Simpson”, según atestigua su Comandante en ese entonces, contaba sólo con antiguos torpedos MK-14 (antisuperficie, propulsión a turbina –por lo que dejaba la clásica estela delatora-, trayectoria rectilínea y detonación por contacto) y MK-27 (antisubmarinos, de autoguiado acústico y detonación por contacto). En algunas imágenes de época se ve al “Simpson” conservando un antiguo cañón de 127mm ubicado a popa de la vela, de nula utilidad en una guerra moderna, pero aparentemente podría haber sido removido para 1978.

Foto 6. Un torpedo MK-14 "DUMMY" utilizado por nuestra Armada para adiestramiento en maniobras, que se encuentra exhibido en el patio de armas del Museo de la Fuerza de Submarinos ubicado en Mar del Plata (Fuente: www.historiadelbuceo.com.ar)

Los submarinos argentinos “Santa Fe” y “Santiago del Estero” disponían también para ataques antisuperficie de los poco confiables MK-14 diseñados en la década del 30 y muy empleados en la 2da Guerra Mundial, pero como ventaja disponían de los torpedos antisubmarinos MK-37 filoguiados y de mayor confiabilidad desarrollados en los años ´50.


Relato basado en las siguientes notas periodísticas:

“La Fuerza de Submarinos de la Armada Argentina en la crisis de 1978”
Autor: Ricardo Burzaco / Revista DEYSEG Nro 43 / Argentina
(Publicado en la web por http://www.mgp-club.com)

“La Fuerza de Submarinos de la Armada de Chile en el conflicto de 1978”
Autor: Iván Martinic / Diario El Mercurio / Chile
(Publicado en la web por http://www.mgp-club.com)

Otras fuentes.