Este blog patrullerasargentinas.blogspot.com pretende compilar, en un solo lugar, toda la información que se refiera a la actividad presente, pasada y futura de las lanchas patrulleras, guardacostas y unidades menores de la Armada República Argentina (ARA) y de la Prefectura Naval Argentina (PNA)

sábado, 18 de mayo de 2013

HISTORIA NAVAL
Defensas costeras en Tierra del Fuego. Las Baterías de Ushuaia y el Canal Beagle

Por CF (ARA) Alberto Gianola Otamendi – colaboración especial [1]

Nuestra Nación no es grande por casualidad, su tamaño se ha ganado palmo a palmo con el heroísmo generalmente anónimo de los verdaderos próceres que conquistaron nuestra independencia, de los que la defendieron de agresores extranjeros y del asalto desde su interior, como también de los pioneros que poblaron sus lugares más remotos.

A lo largo de nuestra vida como país la amenaza de esos ataques y el requerimiento de defender lo que ya era nuestro fue casi constante, tanto como la escasa atención política de esa necesidad. La custodia de la Patria tiene un largo historial de diario sacrificio, que pasa rápidamente al olvido y los ciudadanos dan por hecho lo que para otros fue una dura conquista o tesonera vigilia.

>> Montaje bitubo Bofors de 40mm de la Batería "25 de Mayo" en Almanza 
(Fuente: mensajerodelrio.blogspot.com.ar)

Incluso en la Armada, muchas veces, en la vorágine de las actividades cotidianas se va descuidando la atención a los aspectos históricos que sirven de precedente a nuestra actividad. Simultáneamente, por la alta rotación del personal militar en los cargos, se pierden progresivamente documentos y datos que permiten resguardar esa valiosa información.

La historia evoluciona y los conflictos de ayer, gradualmente superados por la vía diplomática,  sólo quedan en la memoria de los antiguos pobladores y veteranos de las dotaciones anteriores de las unidades que sirvieron entonces de centinelas de los intereses de la patria. La mayor parte de esas unidades ya han sido radiadas y el personal ha fallecido o pasado a retiro.

Las nuevas generaciones, con otras urgencias y preocupaciones, transitan junto a vetustos esqueletos de armas y edificaciones, indiferentes de su utilización y sentido. Seguramente esos vestigios ni siquiera alcanzan a despertar su interés, carentes del brillo y llamativa presentación de los medios de nuevas tecnologías, que operan en sus medios más modernos o los que conocen por la bibliografía de estudio del presente.

Así, se pierden definitivamente sitios y enseñanzas aprendidas antaño por la dura vía de la experimentación y del error, se desvaloriza el tesonero trabajo de nuestros predecesores y el aprecio de las rudas condiciones en que vivieron y sirvieron. Se adopta lo actual como natural y normal.

Un brevísimo raconto de un pasaje de la tradición de nuestra Armada en la Isla Grande de Tierra del Fuego nos remite a los días del conflicto con la República de Chile por la delimitación del Canal Beagle y la implicancia sobre los derechos de soberanía sobre las islas Picton, Lennox y Nueva, además del grupo vecino al Cabo de Hornos.

Esta situación llevó a una escalada militar que fue detenida en los días previos a la Navidad de 1978 por la mediación de S.S. el Papa Juan Pablo II, por la acción de su delegado, el Cardenal Samoré, horas antes de las acciones de guerra previstas por ambas partes.

De aquel período, quedan en algunos lugares de Ushuaia, Almanza y su entorno, huellas que sólo advierte el ojo perspicaz del observador inquieto. Restos que sólo podrá entender quien haya conocido el cuadro de situación que se vivió entonces.

En ayuda a esos espíritus curiosos, hemos rescatado la historia del armado del sistema defensivo argentino del sur de la Isla Grande de Tierra del Fuego.

Las defensas costeras de Ushuaia y el Canal Beagle

Cuando hablamos de defensas terrestres, la reciente novela de Arturo Pérez Reverte “El Asedio”, nos ilustra magistralmente acerca de las vicisitudes de una ciudad sitiada, refiriéndose al acoso francés a la ciudad de Cádiz en 1811. De igual modo que las murallas gaditanas, gran cantidad de baluartes y dispositivos defensivos han hecho historia; muchos se conservan aún.

Aparte de los conocidos castillos medievales europeos, podemos permitirnos citar algunos ejemplos de fortalezas, las líneas francesas Maginot en el frente con Alemania (1931) y la Alpina en la frontera con Italia; la alemana línea Sigfrido opuesta a la primera y su predecesora homónima de 1916, la famosa Muralla del Atlántico en Normandía (1942 a 1945), la Panther-Wotan del frente oriental germano, sobre el río Dniéper (1943), las líneas Gustav y Bernhardt del III° Reicht (en Italia, 1943), el fuerte Eben-Emael de Bélgica (1931-1940), la línea Mannerheim de Finlandia (1921-1940), y los fuertes de la costa este de los Estados Unidos siguen en pie. Hubo incluso fortalezas marítimas, construidas sobre rocas (p.e. Fort Boyard, francés) o sobre plataformas artificiales (como los fuertes Maunsell de Gran Bretaña).

Estas complejas obras de ingeniería, que los diseños del mariscal napoleónico Sebastien Bauban y el ingeniero francés Marqués René de Montalembert [2] transformaron en una ciencia particular, costosa y sofisticada, se han preservado como museos, parques y reservas naturales.

En Latinoamérica se conocen los fuertes de Puerto Rico (San Felipe), Santo Domingo, Haití, Montevideo, El Callao (Perú), Valdivia (Chile) y Río de Janeiro (Brasil), por citar algunos ejemplos que han adquirido fama turística, aunque otrora cada ciudad y puerto era defendido por bastiones y murallas artilladas.

Incluso los hubo en nuestro propio país, aunque la mayoría de ellos hayan sido derribados para dar cabida al crecimiento urbano (el fuerte de Buenos Aires y la Fortaleza Protectora Argentina de Bahía Blanca son elocuentes demostraciones de ello). Sin embargo, hay algunas excepciones como la pequeña batería de la Ensenada de Barragán de la época colonial [3], que se conformó en un sitio histórico municipal. De igual modo, se conservan modestas  reconstrucciones de algunos fortines del trazado de la zanja de Alsina y de otros de las campañas contra los malones indígenas.

Cañon. - Ensenada Berisso, Argentina
>> Antiguo cañón colonial en Ensenada Barragán (Fuente: viajeros.com)

Otro caso más sofisticado en nuestro territorio es el monumental frente de baterías costeras amuralladas en la ría de Bahía Blanca de 1898 [4], levantada durante la génesis de los desacuerdos con Chile en el siglo XIX. Una de sus baterías, completa, fue transformada en Museo de la Infantería de Marina. Lamentablemente esa ciudad bonaerense no ha conservado la Fortaleza Protectora Argentina, erigida en el centro de su casco urbano para contrarrestar los malones indígenas que la asolaban desde el sur y el oeste.

>> Cañón Krupp de 240mm de la Batería Costera ubicada en la Ría de Bahía Blanca en 1898

>> Los cañones de costa Krupp fueron montados en cureñas que se desplazan sobre rieles.

>> La batería costera de Bahía Blanca se complementa con un complejo de casamatas

La Argentina, en Tierra del Fuego, tiene sus propios tesoros ocultos, que guardan su esencia de pionera austral. En Ushuaia y en el precario puerto de Almanza, quedan todavía las huellas de la determinación de la nación por resguardar su territorio, con sendas baterías.

En este mismo marco geográfico sureño, la República de Chile hizo lo suyo en la vecina base naval de Puerto Williams, en la Isla Navarino con el emplazamiento de obuses [5] de Punta Trucco y Caleta Róbalo, frente a Almanza y de Santa Rosa, canal de por medio con Ushuaia.

Como dijimos antes, la protección de los accesos marítimos por el Canal Beagle a Ushuaia fueron cerrados desde ambas direcciones, con defensas costeras artilladas, que la protegían de la incursión por superficie de naves chilenas. Una de ellas, iniciada en 1968, la batería Libertad, cubría el acceso oeste y el Paso Murray, mientras que en 1977 se montó otra para obstaculizar el ingreso oriental, por el Paso Mackinlay, la batería Independencia, en Almanza.

Estas dos (2) grandes baterías de cañones antisuperficie eran complementadas por otros tres (3) cañones móviles de 105 mm sin retroceso Czekalski de dotación de la Compañía de Infantería de Marina que brindaba seguridad a la Base Naval Ushuaia Almirante Berisso [6] (y se mantenían en reserva en la para el despliegue oportuno, si se producía un desembarco o incursión anfibia), un dispositivo antiaéreo, un plan de minado marítimo (para ser realizado si se iniciaban acciones bélicas efectivas). Ello se sumaba al despliegue de una fuerza naval de superficie (Agrupación de Lanchas Rápidas), una escuadrilla helicópteros aeronavales de ataque (EAH1), una unidad de Infantería de Marina (BIM 4) y un batallón de fuerzas especiales de la Prefectura Naval (el recientemente creado Batallón Albatros) para cubrir los espacios terrestres y objetivos vitales.

En la mitad boreal de la isla, se desplegó la Brigada de Infantería de Marina al mando del Contraalmirante Abriata. Su orden de repliegue, al finalizar la operación, incluía la directiva expresa de tapar todas las fosas y trincheras, remover los obstáculos contra blindados y volver las instalaciones y campos a su estado original. Salvo algunos búnkers abandonados, sólo quedan allí, pintados de blanco en los techos de sus galpones de esquila, los números asignados a las estancias para identificación y orientación de los pilotos aviadores, cruces rojas en los hospitales y banquinas ensanchadas para aterrizaje, en la ruta nacional. 

Hacia fines del año 1978, cuando el desenlace militar era casi un hecho, se había completado la formación de dos (2) baterías principales (Libertad y 25 de Mayo) con 4 piezas Bofors de 105/41 mm cada una y defensa aérea de 40/60 mm (tres en la primera y dos en la segunda de ellas), además de otros dieciséis cañones antiaéreos en los demás objetivos en torno a la ciudad de Ushuaia y otras armas menores, con sus depósitos de munición, centrales de dirección de tiro y refugios para el personal de servicio de pieza, demostrando estar listas para la defensa de la ciudad.

Características de las baterías y sus armas

1.   Batería Libertad

Esta batería [7] fue armada a partir de febrero del año 1968, luego del provocativo ingreso a aguas interiores argentinas, en la Bahía de Ushuaia, de la lancha torpedera Quidora de la Armada de Chile.

La primera medida posterior al citado incidente, fue instalar un (1) cañón de 40/60 mm [8] en la península del viejo aeropuerto, con guardia permanente con comunicación telefónica alámbrica con la Central de Operaciones de Combate (COC) de la Base. Otras disposiciones presidenciales (del Gral. Juan Carlos Onganía) destinaron a esa ciudad austral dos lanchas torpederas argentinas (ARA "ALAKUSH" y ARA "TOWWORA"), las que conformaron las primeras unidades de combate con asiento permanente en el sur argentino y fueron la cimiente de la Agrupación de Lanchas Rápidas.

Luego se instaló en la cima de Monte Gallinero (un sector alto en el límite oeste del ejido urbano de Ushuaia), desde principios de los años ‘70 sobre la base de los famosos cañones alemanes antitanque Krupp de 88 mm (Flak 18/36/37/41). Uno de ellos permanece como elemento decorativo en el mástil interno de la Base Naval Ushuaia, otros ornamentan la plaza de armas del BIM 5 en Río Grande.

>> Cañón Krupp de 88 mm. Expuesto en la Base Naval, junto al presidio-museo

En los prolegómenos del momento más álgido de tensiones, en 1978, se modernizó el complejo, cambiando sus cuatro (4) piezas principales por cañones Bofors de 105/41mm [9],  de torre acorazada.

>> Cañón de 105 mm de la Batería en acopio en la BNUS (año 2009)

Los montajes de recambio fueron traídos desde el Taller de Armas Navales (o estaban depositados en la Base) y pertenecieron a unidades de mar radiadas del servicio activo (las viejas fragatas "Piedrabuena", "Heroína", "Sarandí", "Hércules" y el rastreador "Azopardo"). Los tres (3) afustes antiaéreos Breda Bofors de 40/60mm tipo “B” dobles (bitubo, estabilizados transversalmente y con corazas de 5mm.) artillaban originalmente –en sucesivas transferencias- a los cruceros "Almirante Brown" y "La Argentina", al portaaviones "Independencia", al rastreador "Granville", a los destructores "Entre Ríos", "San Luis", "Misiones" y "Cervantes" y a la fragata "Santísima Trinidad" [10].

Esa batería ya estaba instalada en una elevación (conocida como Monte Gallinero) sobre los límites de la ciudad de Ushuaia y cubría el acceso occidental del canal, la boca del Paso Murrayla Bahía Golondrina y, por tiro por sobreelevación, la Bahía Ushuaia. Preveía el fuego de contrabatería sobre los puestos de Santa Rosa y Navarino, en la isla homónima, donde se conocía por Inteligencia y fotografía aérea que había una batería de obuses [11] de 120mm chilena. Junto a ésta, se encontraba el edificio del Casino de Oficiales (alojamiento de oficiales en tránsito) de la Base Naval, que oficiaba de alojamiento y comando.

>> Croquis de la batería "Libertad" en Monte Gallinero

El reemplazo de los cañones Krupp comenzó en 1977 a órdenes del entonces TN Molina Carranza, Jefe del Departamento Armamento de la Base Naval. Luego, por imperio de variadas circunstancias, quedó a cargo del mismo el entonces TFIM Juan Roberto Marín, cuya función original era la de Jefe de la Compañía de Seguridad, con la secundía del Teniente de Fragata (Comando Naval) Juan José Gómez Meunier. Ni antes ni después de este acontecimiento, un Infante de Marina ocupó ese cargo, privativo de oficiales navales, lo que sucedió por decisión del Jefe de Base, en virtud del apremio de la situación y la experiencia del TF Marín en la preparación de las defensas del territorio.


Para los grandes cañones de 105 mm hubieron de construirse plataformas de hormigón con sus pistas de ronza y bulones de fijación.


Hay que imaginar las complicaciones de la época para efectuar el traslado y ensamblado de esas tremendas piezas de más de 14000 kgs. de peso total en pleno invierno, en un terreno agreste y blando de turbal, montañoso y nevado.



Se construyeron trineos de madera, los que fueron remolcados por un viejo tractor de la Base, recorriendo sigilosa y lentamente, metro a metro, muchos kilómetros de ascendente camino precario de tierra en el monte helado. Debemos recordar que se pretendía además mantener los sitios lo más oculto que una situación de combate merecía.



La colocación para calzar la base del cañón en su base, en los respectivos afustes de hormigón, exigía una precisión milimétrica. Para ello se empleó una antigua grúa e improvisaron andamios, los que no permitían, sin embargo, resolver las dificultades técnicas prácticas.



Afortunadamente y aquí talla la anécdota, el padre del TFIM Marín era supervisor civil de la Armada en Aviación Naval en Puerto Belgrano y, de visita ocasional a su hijo en  la isla (de la época en que había vuelos aeronavales regulares) por pedido de éste, se sumó para ayudar en las tareas de montaje de los cañones en sus plataformas, con su experiencia.



Justamente fue la dirección y veteranía de Juan Marín (padre) las que finalmente permitieron el éxito de esta maniobra de armado de los afustes y puesta en batería. De este modo, padre civil e hijo militar, dirigieron estas complicadas labores, que requirieron gran pericia, ingenio, determinación y esfuerzo.



Para terminar esta posición defendida, se excavaron en el suelo pedregoso y húmedo, trincheras de arrastre, entre todas las armas, alojamientos y santabárbaras. Los túneles fueron protegidos con una cubierta superior de troncos, chapas y tierra. Esto permitía vincular en forma segura y sigilosa todos los sitios ocupados por el personal, incluso del fuego directo, además de mantenerlos ocultos y enmascarados desde el cielo.



Al terminar, se probaron todos los cañones con salvas de adiestramiento, según indicaban las normas del momento, agotando incluso el doble de la cantidad de munición prevista. Todas las ejercitaciones de tiro fueron evaluadas por la Dirección de Armas Navales, certificando su eficacia y aprobando la batería para su uso operativo.



Esta batería tenía así una conformación de armas similar a la todavía puede observarse instalada abordo de los patrulleros ARA “KING” y ARA “MURATURE”, en Buenos Aires.



La dotación (a 5 hombres por arma) estaba constituida por artilleros navales, gente de mar y la totalidad de efectivos de la Banda de Música (entonces más de 130 músicos) dirigidos por personal de control tiro de la Base Naval.



Luego, en el año 1978, se construyó una Central de Dirección de Fuego (CDF) entre las piezas 3 y 4 (con un reloj conservador de distancias tipo ROCOR de Lutz-Ferrando (para mantener ángulos de tiro sobre blancos móviles) y anemómetro para determinar viento en superficie), túneles de arrastre zigzagueantes protegidos, depósitos de munición lista y defensas. Más tarde se le instaló un episcopio para telemetría, del crucero ARA “9 DE JULIO”.

>> Telémetro de campaña Carl Zeiss usado en la época por la IM

El polvorín principal estaba en la cárcel, complementado con pozos de munición distribuidos en la ciudad.



>> Dos imágenes del patio central o rotonda (nótense en las esquinas superiores las barandas de la planta alta) del Presidio de  Ushuaia en 1978 usado como depósito de munición.

Efectuó pruebas y prácticas de tiro según se indicaba en el MYNACA (publicación reglamentaria de Métodos y Normas de Adiestramiento y Control de Artillería) sobre la península, sobre Islas Casco, Conejo, Dos Lomos y Bridges.

Al momento de desafectarse, cerca de 1983, los cañones de 105 mm habían disparado entre 93 y 215 tiros, mientras que los de 40/60 oscilaban entre 169 y 1912 salvas, dependiendo más que de su establecimiento en la isla de sus años de servicio a bordo de unidades de la antigua flota.

>> Estado actual ("graffiteado") del único montaje remanente en Monte Gallinero, apuntando al Oeste, con la ciudad de Ushuaia en segundo plano, abajo (hacia el Este). A la izquierda y delante, dos cajas de munición lista, caídas.




2.    Batería 25 de Mayo

Las complicaciones constructivas de construir una defensa de costas se multiplicaron cuando se decidió instalar una segunda batería [12] sobre el acceso oriental a la ciudad, en Almanza, frente a Puerto Williams, que era (y es todavía en el comienzo del siglo XXI) un apostadero de la Armada de Chile. Allí ese país había establecido sus propias líneas de artillería en Punta Trucco y Caleta Róbalo, cerrando el Paso Mackinlay con obuses de 120mm. En esa segunda posición, que se conserva como museo abierto, la Central de Dirección de Fuego (CDF) estaba improvisada en un vehículo anfibio a oruga de IM comúnmente conocido como “Vinchuca”, enterrado.

>> Obús chileno de 120mm en Caleta Róbalo (2009)

>> Parte posterior del Obús y taquilla de munición

>> Vehículo anfibio chileno utilizado como Central de Dirección de Fuego (2009)

A esta nueva línea se la denominó “25 de Mayo”, aunque en algunas referencias se la nombra “Independencia” y fue montada en proximidades del Puesto de Vigilancia y Control del Tráfico Marítimo (PVyCTM) Almanza, en el año 1978 con 4 torres de 105/41mm Bofors con coraza.

Se complementó con una batería móvil de 3 piezas antitanque de 105mm sin retroceso Czekalski y 2 montajes móviles bitubo de 40/60mm Breda Bofors para su propia defensa antiaérea de punto. Además se construyó una plataforma para la operación de helicópteros.

>> Croquis de la batería "25 de Mayo" en Almanza

El camino terrestre hasta Almanza era una estrecha senda de tránsito muy limitado, que llegaba sólo hasta Bahía Brown, de paso hacia la Estancia Harberton, y estaba enteramente cubierto de hielo y nieve.

El visionario gobernador militar de aquel momento, ya vislumbraba el destino turístico de Tierra del Fuego y proyectaba que los contingentes, que ya habían empezado a llegar de visita, prolongaran su permanencia en la ciudad de Ushuaia. Para entonces, ya se disponía de un día de recorrido por el Parque Nacional de Lapataia y otro hacia el este, hacia el lago Fagnano; por lo que el estadista planeaba una tercera jornada de paseo terrestre por la margen del Canal Beagle, transitando un camino costero que llegara hasta Moat.

Esta ruta no existía, por lo cual y como apoyo del objetivo militar de armar las baterías costeras, la gobernación dispuso el inicio de esta vía, que diera origen a la ruta complementaria “K”, abriendo la brecha desde la Bahía Brown hacia Almanza y entregó explosivo plástico (350 kgs. de Gelamón 80) al grupo de ingenieros anfibios de la Compañía de Seguridad de Infantería de Marina de la Base Naval.

Con eso, en arduas y riesgosas faenas de demolición, abrieron un paso de 110 metros de largo por 10 de ancho, produciendo la voladura de casi 15 metros de altura de la ladera del cerro que llegaba hasta la línea de agua en el comienzo del tramo. Los escombros, sirvieron para ganar más asiento firme sobre la orilla y así nivelar el acceso de vehículos al predio llano que hoy ocupa el asentamiento pesquero.

Esto constituye el mayor hito en la conformación de ese núcleo habitacional y productivo actual. Posteriores obras en ese trayecto de ripio permiten hoy alcanzar Puerto Remolino desde el lado Este, pero sin llegar a la ciudad capital, pues falta el segmento Baliza Escarpados-Remolino.

 La unión entre Harberton y Moat se concluyó muchos años después, a fines de la década del 80, por un contrato entre el gobierno provincial y el Ejército Argentino, que dispuso una compañía de ingenieros para la obra.

Finalmente, la batería fue instalada por personal del Departamento Armamento de la Base Naval  Ushuaia, que transportó las piezas Bofors de 105 mm con carretones y trineos (tipo anguilera) remolcados desde Ushuaia. Los cañones de 40 mm se llevaron sobre carros de Krupp modificados.

Todos los montajes y los dos carros de transporte de las armas AA se encuentran aún instalados en Almanza en estado operativo, mantenidas por la Base Naval Ushuaia “Almirante Berisso”.

Su dotación era conformada con personal de refuerzo en la zona, trasladado en previsión del conflicto, y de las áreas de servicios de la Base Naval, a 5 hombres por pieza.

No efectuó tiros de práctica para permanecer oculta al enemigo potencial. 

>> Campo de tiro de los montajes de 105mm en Almanza (I)

>> Campo de tiro de los montajes de 105mm en Almanza (II)

>> Cañón Bofors de 105mm en Almanza ubicado en una ondonada del terreno (2010)

>> Cañón Bofors de 105mm en Almanza con coraza con capa protectora (2010)

>> Montaje de 40/60 de Almanza con capa en tubos, sobre afuste de Krupp 88
Atrás se nota el albardón de un cañón de 105 mm

>> Carro de transporte de cañón Krupp, modificado. Expuesto en el PVCTM Almanza


3.  Defensa Aérea

Para la protección del resto de los puntos estratégicos del sur de Tierra del Fuego, configurados en Ushuaia por el aeropuerto, la planta de combustibles Orion de YPF, la Intendencia Naval (con sus acopios logísticos), el muelle y la misma Base Naval, la tarea fue más compleja, aunque se limitó al establecimiento de la defensa aérea puntual, con los mismos cañones Bofors 40/60 y ametralladoras dobles de 20 mm.

Primeramente, hubo que determinar la mejor ubicación de las baterías antiaéreas, en cercanías de cada objetivo a custodiar. Si bien el corredor marítimo estaba obviamente delimitado por el Canal Beagle, las vías de aproximación aéreas, en cambio, hubieron de ser establecidas en forma práctica. Para poder hacerlo se destinaron dos helicópteros navales SA 316 B Alouette III (de la EAH1 a cargo del entonces TNCD Espilondo), sin limitaciones de horas de vuelo. Estas aeronaves sobrevolaron diariamente cada una de las zonas importantes con el TFIM Marín, reproduciendo en sus vuelos los perfiles de ataque de los aviones de bombardeo, encontrando así la posición ideal para cada pieza.

La defensa antiaérea (AA) se diseñó con la distribución de 21 montajes 40/60mm Breda Bofors fijos (bitubo tipo “B”); uno de ellos monotubo (tipo “C” de 1700 kgs de peso) y 4 móviles (sobre afustes modificados pertenecientes a los viejos cañones antitanque KRUPP 88).

El sistema, meticulosamente diseñado, se distribuyó según el siguiente orden:

a.    (7) siete piezas en la Península, en protección del viejo aeropuerto (único entonces en 1978) y la Base Aeronaval Ushuaia.
b.    (9) nueve en la Base Naval, defendiendo el Comando, la Intendencia Naval, el Hospital naval y  la Planta de Combustibles de YPF “ORION”. Todavía se visualizan restos de una pieza sobre el Hospital Naval y los terraplenes de protección de otras junto a la Usina eléctrica auxiliar de la Base Naval y en el perímetro de la Intendencia Naval.
c.    (3) tres en Monte Gallinero (Batería Libertad), Ushuaia.
d.   (2) dos en Almanza (Batería 25 de Mayo).
e.    Se colocaron algunos afustes complementarios de ametralladoras Browning 20 mm. en montajes dobles.

Las piezas eran cubiertas o tripuladas por gente de mar y servicios, con cinco (5) hombres por cañón. Tenían taquillas de munición lista (almacenes o santabárbaras) en sus cercanías y parapetos o albardones defensivos.

Los montajes móviles colocados como defensa en Almanza, permanecen allí con sus carros de transporte. Otros tres afustes fijos se encuentran en depósito en cercanías de automotores de la Base Naval de Ushuaia, mientras el resto se ha replegado y reutilizado como material ornamental.

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS DE LOS CAÑONES:

  1. Cañón Bofors L41 de 105mm Mod 1945 D.P. (doble propósito: antisuperficie y antiaéreo), con coraza de protección.
(Tablas de Tiro de 1947 redactadas por la Comisión Naval Argentina en Suecia, Karlskoga).

Peso de la pieza: 4750 kgs.  
Peso total de la batería con coraza: Apróx. 14000 kgs.
Campo de tiro horizontal: 360º
Campo de tiro vertical: -10º a 60º
Alcance máximo: 16.000 metros para 45º de ángulo de tiro.
Ánima: estriada con 32 estrías de paso derecho constante.
Peso del tiro completo: 23,5 kgs. (tiro fijo)
Largo del tiro completo: 1,042 mts.
Carga explosiva: pólvora.
Velocidad inicial de tiro: 720 +/-4 m/seg.
Espoleta: de percusión (impacto).
Disparo: eléctrico o mecánico a pedal.


  1. Cañón Antiaéreo Breda-Bofors L60 de 40mm. Tipo “B” (montaje bitubo para buques de superficie con estabilización transversal y coraza, peso 3700 kgs.)
(Tablas de Tiro de 1947 redactadas por la Comisión Naval Argentina en Suecia, Karlskoga).

Tipo: Cañón–ametralladora AA, con coraza de protección de 5 mm.
Campo de tiro horizontal: 360º
Campo de tiro vertical: -10º a 90º
Alcance máximo: 11.200 metros para 45º de ángulo de tiro.
Altura máxima: 7800 mts para 85º de elevación del tubo.
Ánima: estriada con 16 estrías de paso derecho constante.
Peso del tiro completo: 2,1 kgs. (tiro fijo)
Largo del tiro completo: 446,8 mm.
Carga explosiva: trotyl.
Velocidad inicial de tiro: 850 +/-5 m/seg.
Espoletas: de percusión (impacto) penetrante o gran explosiva (A.E.A.T.), con dispositivo de autodestrucción selectable.
Disparo: mecánico a pedal.


    3. Cañón antitanque argentino Czekalski de 105 mm sin retroceso de dotación de las unidades de línea de Infantería de Marina (IM) y Ejército Argentino. 

                Calibre: 105mm
                Sistema de cierre: a tornillo con toberas
                Peso del cañón: 397 kg
                Alcance maximo: 9.200 metros
                Peso del proyectil: 15.6kg
                Tipo de disparo: ensalerado
                Proyectiles: Explosivo Carga Hueca (ECH) y Explosivo Fragmentario (EF)
          
                 

REFERENCIAS

[1] El autor es Capitán de Fragata, Oficial de Estado Mayor, Licenciado en Sistemas Navales (INUN), Analista Opera-tivo (ESOA – UNS). Cursó la Maestría en Dirección de Organizaciones (INUN) y es Maestrando en Administración de la Educación de la Universidad Torcuato di Tella. Fue Segundo Comandante de la Lancha Patrullera ARA “Clo-rinda” y Comandante de la Lancha Patrullera ARA “Concepción del Uruguay” (Misión de la ONU en Centroamérica – 1992), del Aviso ARA “Francisco de Gurruchaga” (2004) y de la Agrupación de Lanchas Rápidas (año 2009). Participó en la Misión de la ONU en Haití (MINUSTAH – 2011). Se desempeña en la Escuela Superior de Guerra Conjunta de las FFAA.

[2] Dos célebres construcciones del estilo impuesto por estos ingenieros son el Fort Boyar  (La Rochelle, Francia, siglo XVII), famosa por estar montado en el mar, sobre un banco de arena y ser sede de un reality show de pruebas de destreza en TV en 1990, y otra es la Citadelle de Laferriére en el norte de Haití (1805), la fortaleza más grande de América, también patrimonio cultural de la humanidad (UNESCO). Los fuertes coloniales españoles del Caribe y América del Sur, llevaban sus conceptos de bastiones, caras anguladas y líneas de apoyo mutuo.

[3] Que resistiera la primera invasión inglesa al Río de la Plata. 

[4] Esta línea de siete baterías en la boca del estuario de Bahía Blanca, donde se construía la gran Base Naval Puerto Belgrano, correspondía a defensas marítimas por los primeros conflictos con Chile, de fines del siglo XIX. Hoy se conservan las estructuras de las cinco que alcanzaron a erigirse antes del armisticio de 1902, y una de ellas es museo con sus cuatro gigantes cañones Krupp de 24 centímetros de calibre. Ver fotos y nota en www.histarmar.com (Fuerzas Navales de Defensa y Seguridad – Armada Argentina- Artículos históricos y guías).

[5] El obús es un arma de gran calibre pero tubo cañón más corto que el de los cañones. Son más livianos y transportables pero la trayectoria de sus proyectiles es corta y muy curva (parabólica), por lo que pierde precisión. 
  
[6] Nombre que honra al Vicealmirante Emilio Rodolfo Berisso, asesinado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en 1972.

[7] En 1812 el Gral. Manuel Belgrano erigió una batería con este mismo nombre en la Villa del Rosario.

[8] Ver notas artilleras al final del trabajo. Bofors es la famosa empresa sueca diseñadora y fabricante.

[9] El primer número es el calibre (diámetro del ánima) del tubo, el segundo valor indica el largo de dicho cañón al referir la cantidad de calibres (41 x 105 mm = 4305 mm es decir 4,30 mts).

[10] Información extraída de los Historiales de los cañones, depositados en el Dto. Artillería de la Base Naval Ushuaia “Almirante Berisso”.

[11] Obús, es un arma de grueso calibre pero de cañón corto. Esto implica que el tiro tendrá grandes parábolas, pero menor alcance y precisión. Igualmente suficiente para la distancia de ancho del Canal Beagle.
  
[12] También llamada Independencia.


lunes, 8 de abril de 2013

31º ANIVERSARIO DE LA GESTA DE MALVINAS
Acto en San Isidro: “Homenaje a los Veteranos de Guerra e Hijos Sanisidrenses que ofrendaron sus vidas en Malvinas”

Por Mariano Agostini, editor del blog

Día / hora: Sábado 6 de abril de 2013 / 17:00 hs.
Lugar: Plazoleta Remedios Escalada de San Martín, 
          Martínez, Partido de San Isidro
Organizador: Municipalidad de San Isidro

Pasadas las 17:10hs dió comienzo el acto con palabras alusivas a la Conmemoración del trigésimo primer aniversario de las Gesta de Malvinas pronunciadas por el locutor oficial del Municipio, con especial dedicación a los ocho “hijos” del Partido de San Isidro fallecidos durante las operaciones en el Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (TOAS) y a los Veteranos de Guerra. Hubo lugar también para la mención de aquello que vivieron y tuvieron que enfrentar durante los días de guerra, pero sobre todo de las vicisitudes que tuvieron que sobrellevar en su amargo regreso al Continente tras el fin de la misma ante una sociedad que los recibió con frialdad.

>> Ingreso de la Banda de los Bomberos Voluntarios de San Isidro, que dio marco musical al Acto.

<< La Bandera de San Isidro flameando junto a la  Enseña Nacional en la Plazoleta donde se llevó a cabo el acto homenaje.

La Ceremonia de homenaje fue presidida por el Intendente Municipal de San Isidro, Dr. Gustavo Posse, acompañado por las señoras presidentes del Honorable Concejo Deliberante y del Consejo Escolar, secretarios, concejales y demás funcionarios municipales. También acompañó en primera fila el Presidente de la Agrupación de Ex Combatientes de Malvinas de San Isidro José Cocchiarale (que en la guerra se desempeñó como Cabo Principal del Batallón Antiaéreo de Infantería de Marina) junto a los Veteranos de Guerra que la conforman.



Representando a las distintas Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad
estuvieron presentes:

EJÉRCITO ARGENTINO
Coronel (VGM) José Alberto Castillo Areco, Dirección de Arsenales
Teniente Coronel Armando Guillermo Peressi, Jefe del Batallón de Arsenales 601

ARMADA ARGENTINA
Capitán de Navío Marcos Emilio Matesa, Estado Mayor General de la Armada

FUERZA AÉREA ARGENTINA
Comodoro (VGM) Héctor Rusticcini, Presidente de la Asociación de VGM-FAA Bahía Agradable

PREFECTURA NAVAL ARGENTINA
Prefecto Principal  Alejandro Luis Gaggiolo, Jefe de Prefectura San Isidro.
Ayudante Mayor (VGM) Luis Pedo Ballejos Kachuk

POLICÍA FEDERAL ARGENTINA
Subcomisario Ramón Darío Vera, Delegación San Isidro.

POLICÍA DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Comisario Mayor Daniel Herrera, Jefe Departamental Conurbano Norte
Oficial Principal Juan Voltin, Jefe Sección Motorizada

SOCIEDAD DE BOMBEROS VOLUNTARIOS DE SAN ISIDRO
Suboficial Mayor Eduardo Vivas, Cuerpo Activo

<< La Bandera Nacional y la Bandera Municipal tuvieron como abanderados y escoltas a los propios VGM.








Seguidamente a las palabras introductorias se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino ejecutado por la Banda de la Sociedad e Bomberos Voluntarios de San Isidro, bajo la dirección de Jorge Mora.

A continuación hizo uso de la palabra el Veterano de Guerra José Cocchiarale, Presidente de la Agrupación de Ex Combatientes de Malvinas de San Isidro. Expresó fundamentalmente palabras de agradecimiento hacia la Comunidad y hacia el Municipio por la colaboración brindada para la reinserción de los Veteranos a la vida civil en la posguerra, fundamentalmente en los últimos años donde ya perciben ese reconocimiento en principio denegado por la indiferencia y el olvido. Afirmó que muchos vecinos cuando los cruzan por la calle los saludan (a los veteranos) llamándolos “héroes” pero advirtió que "los verdaderos héroes de Malvinas son aquellos que perdieron la vida en las islas del Atlántico Sur".

>> El VGM José Cocchiarale pronunciando palabras de agradecimiento al pueblo sanisidrense.

Mencionó algunas acciones realizadas en conjunto entre el Municipio y su Asociación como el Calendario 2013 para las escuelas del distrito, ilustrado con motivos referentes a Malvinas realizados por los propios alumnos, tras una ardua selección, y que hoy se lucen en las aulas de las escuelas locales. La palabra repetida una y otra vez fue “Gracias”.

En segundo término habló el Intendente de San Isidro, Dr. Posse, que puso de relieve el trabajo conjunto hecho con los Veteranos y rescató la Causa Malvinas como un punto convocante, de unión de todos los argentinos sin distinción de banderías, partidos ni ideologías. Destacó la presencia histórica del Municipio ante los Veteranos de la zona, muchos de los cuales trabajan como auxiliares en las escuelas.

<< El Intendente Posse destacó la Causa Malvinas como factor de unión de los argentinos.



Hizo mención también a la unión lograda para contribuir solidariamente con los afectados por las inundaciones debidas al temporal de la semana pasada en Capital Federal, el Conurbano Bonaerense y La Plata. Y por último rindió homenaje a Caídos y a los Veteranos presentes a quienes saludó con una respetuosa reverencia.

Acto seguido se procedió a realizar un minuto de silencio en memoria de los 8 (ocho) sanisidrenses caídos durante la Guerra de Malvinas. Luego un miembro de la Banda de los Bomberos Voluntarios ejecutó el emocionante “Toque de Silencio”.

Al finalizar se nombró uno por uno a los Caídos (ver listado al pie) sanisidrenses, contestando los asistentes al acto “¡PRESENTE!” después de cada mención.

Caídos sanisidrenses en la Guerra de Malvinas

Rubén Isidoro BOUTRÓN
Suboficial Segundo – Crucero ARA “Gral.Belgrano” (C-4) - ARA
Héctor Hugo DIEZ GÓMEZ
Conscripto C 63 - Crucero ARA “Gral.Belgrano” (C-4) - ARA
Héctor Antonio DUFRECHOU
Marinero Segundo – Aviso ARA “Alférez Sobral” (A-9) - ARA
Omar Jesús HERRERA
Conscripto C 62 – Batallón Logístico 10 - EA
Marcelo Sergio NOVOA
Mayor – Brigada Mecanizada X - EA
Marcelo Oscar ROMERO
Conscripto C 62– Crucero ARA “Gral.Belgrano” (C-4) - ARA
Fernando Luis SIEYRA
Conscripto C 63 – Policía Militar - Liceo Militar General Roca – EA (*)
César Alberto ZAPATA
Cabo Principal – Crucero ARA “Gral.Belgrano” (C-4) - ARA

(*) “Muerto en accidente” el 30/04/1982 al estrellarse en Caleta Olivia, Santa Cruz el Bell UH-1H / AE 419 que lo transportaba, cuando se dirigía una estancia de la zona por un presunta incursión de comandos británicos.

Abanderados y escoltas del acto, todos VGM 

También fueron recordados por el locutor los ex combatientes sanisidrenses que regresaron de la guerra pero ya fallecieron en la posguerra (**)

Edgardo Alfredo THOMPSON – Conscripto - Batallón de Ingenieros 601 - EA
Denis Reginald James HARVEY – Personal Civil Convocado - FAA
Marcelo Luis ARAUJO – Conscripto C 62 – Portaaviones ARA “25 de Mayo” (V-2) - ARA
Juan ETCHECOPAR – Conscripto C 62 – Apostadero Naval Malvinas - ARA
Víctor BECERRA – Conscripto – Escuadrón de Exploración Caballería Blindado 1 – EA
Miguel Alberto ALFARO – Cabo Segundo – Crucero ARA “Gral.Belgrano” (C-4) – ARA
Carlos VIEGAS CASCALHEIRA – Conscripto – Batallón de Ingenieros 601 – EA

(**) Hombres jóvenes de muerte prematura (hoy tendrían entre 49 y 50 años), pero ninguno a causa de suicidio.

Una vez finalizado este emotivo momento las autoridades saludaron a los familiares de los Caídos y a los Veteranos de Guerra dándose por finalizado el acto.

<< El Intendente Posse saluda y dialoga con los representantes de la Prefectura Naval que participaron en el acto

Las dos “perlitas grises” del Acto

Hubo dos errores, que no llegaron a opacar el acto pero sin duda llamaron mi atención. Fueron advertidos por mí entre las palabras alusivas y me sentí obligado a marcarlos ante los oradores que los pronunciaron al finalizar el acto.

El primero fue del locutor, al señalar en el mensaje de apertura “…del archipiélago descubierto por España en el siglo XIV…”. Si bien aún es materia de discusión académica si el descubrimiento fue efectuado por españoles o por británicos no hay dudas que se efectuó durante el siglo XVI ya que el siglo XIV aún los europeos no habían dado con la existencia del Continente Americano. El locutor reconoció el error justificándose en que él no fue el autor del “libreto” leído y al dificultad que le gereró la lectura de los números romanos.

El segundo fue pronunciado por el Intendente en dos ocasiones al recordar los hechos de hace 31 años como “la invasión”, término mal empleado ya que no se invade lo que a uno le pertenece por derecho. Al saludarlo y mencionarle esta cuestión (con sumo respeto) el Intendente me dio la razón y me dijo que enmendaría ese desliz involuntario.

<< Al finalizar el acto accedieron muy amablemente a posar para la foto los representantes de Prefectura, de izquierda a derecha: Ayudante Mayor (VGM) Ballejos Kachuk, Ayudante Mayor Toledo y Prefecto Principal Gaggiolo.









Agradecimiento especial
A la “Dirección General de Ceremonial y Protocolo” de la Municipalidad de San Isidro, por facilitarme un programa del Acto, lo que me permitió ser más preciso en la crónica, sobre todo en lo relativo a nombres, apellidos y jerarquías.

lunes, 1 de abril de 2013

HISTORIA MARÍTIMA ARGENTINA
De un naufragio, un bautismo
(De un pecio, un cúter)
El “Luisito” de Luis Piedrabuena


Por el CF (ARA) Alberto Gianola Otamendi
colaboración especial [1]

Ya sea se trate de pecios, de naufragios, de rescates en temporales e islotes solitarios, de aventuras marinas en mares procelosos, de antecedentes de la fabricación de naves o de la construcción artesanal de embarcaciones, uno de los casos antológicos ineludibles en el diálogo es el de Luis Piedrabuena, y la transformación del naufragio de su goleta “Espora” en el aliciente para construir el cúter “Luisito”, parido de sus costillas [2]

Modelos escala 1:100 del "Espora" y del "Luisito" que permite apreciar la relación de tamaño entre las dos embarcaciones
Modelista: Carlos Casella / Colección: Carlos Pedro Vairo
(Museo Naval de la Nación, Tigre)

Los aficionados a la historia marítima argentina y los navegantes de aguas patagónicas de fines del siglo XIX mucho han leído y escuchado de Don Luis Piedrabuena (1833-1883): marino, mercader, salvador de náufragos, lobero, custodio de costas y rías. 

El gobierno nacional le concedió en donación la Isla de los Estados entera, y ya muy adulto, fue honrado como Comandante de la Marina de Guerra argentina, cuando ejercía el comando de la corbeta “Cabo de Hornos” [3]. Más tarde, buques de la Armada Argentina llevaron su nombre y hoy muchas calles y escuelas del país conservan su recuerdo. 

Sin embargo, frecuentemente, el tratamiento de su legendaria trayectoria humanista y naval, no pasa de la leyenda y anecdotario. Sus habilidades, la principal de ellas era navegar hábilmente en los barcos a vela de fines de 1800 en las aguas sudatlánticas, son rescatadas del olvido ocasionalmente por los escasos conocedores del mar y el desafío que Eolo y Neptuno ofrecen a los intrépidos bípedos terrestres que se aventuran en sus extremos, allí donde el horizonte se hace plano, sobre las espaldas de grandes elefantes y el cielo se vuelve gris por el humo del infierno. Sus hazañas recorrieron los mares en boca de marinos curtidos y loas de naciones agradecidas.


Comandante Luis Piedrabuena
(Fuente imagen: turismopiedrabuena.com.ar)

El caso que nos convoca no es uno de sus famosos rescates, sino otro de características tan ciclópeas como las mitológicas fascinaciones que graficaban las cartas de antaño, y nos remonta a 1873, tiempo de los clippers y del apogeo de la navegación a vela, antes de la fragorosa intrusión de los cascos de hierro y la propulsión a vapor.
  
En marzo de ese año, con cuarenta de edad y al mando de su bergantín goleta “Espora”, en una de sus “aventuras marinas” (como todavía hoy se reconocen los viajes mercantes), de cacería de pingüinos (“pájaros niños”), focas y elefantes marinos, Piedrabuena vara su barco y se destroza lentamente en las playas.


Bergantín goleta "Espora"

En medio de fuertes vientos del suroeste, uno de esos temporales que la jerga de abordo llama “galerna”, él operaba fondeado en lo que todo indica que se trataría de la Bahía Franklin, en el extremo occidental de la Isla de los Estados, que conocía cabalmente. Sin embargo, el ancla principal perdió el cepo y la pequeña ancla de refuerzo fue insuficiente ante los furiosos vientos del Le Maire, por lo que terminó garreando [4]. El Capitán decide varar en la playa de arena blanda, pero la nave se cruza y hace agua en la maniobra, hundiéndose parcialmente. Varios días de mal tiempo, en esa precaria posición, sufriendo el golpe de olas y mareas, terminan por quebrar el viejo buque.


Isla de los Estados. Señalada en el sector oeste la Bahía Franklin.


Pequeño diorama de la zona del naufragio
(Museo Naval de la Nación, Tigre)

Todo eso era natural, ese peñón, desolado y lúgubre, se cruza casi cincuenta kilómetros, de oeste a este, a las corrientes marinas ascendentes. Con sus rocas aledañas parece formar una filosa mandíbula que emerge de las frías aguas entre escarceos y remolinos, para devorar navíos. Triste imagen ganada en un siglo de tragedias, ya reflejadas en novelas literarias y reportes de cartógrafos. Contribuye a esa escalofriante impresión la densa nube que corona sus picos en forma perenne y la blanca rompiente de las olas en sus oscuras costas montañosas.


Mapa digitalizado por R.E.D. de García Basalo, J.C. "Presidio Militar en la Isla de los Estados", en revista Todo es Historia, N°366, pág.28-29 


El sitio del infortunio era lo que Don Luis registra en su meticuloso diario como Bahía de las Nutrias”. Algunos investigadores modernos presumen por el análisis de las características hidrometeorológicas detalladas por el propio Piedrabuena, que se trataría de lo que las cartas náuticas reconocen actualmente como Caleta Lacroix, en el fondo del saco de la Bahía Franklin. Sin dudas, un lugar poco apto para guarecerse o fondear en semejante tormenta austral.

Fondearse, amarrarse a árboles o rocas de la orilla e incluso varar era tarea rutinaria de aquellos loberos en embarcaciones relativamente pequeñas y muy sólidas. También era normal poseer habilidades de carpintería, al tener que trabajar constantemente en el armado y reparación de duelas y barriles, refugios y factorías, remos y embarcaciones menores; estas últimas constantemente averiadas por las roquerías de los asentamientos de las pingüineras y loberías. De hecho, todo eso consta en el diario personal de Piedrabuena y en los registros de G.H. Gardiner, uno de sus empleados.

Lo que resulta particularmente curioso y admirable, es que en ese lugar abandonado y hostil, sepulcro de naves y cementerio de presos y marinos, Piedrabuena, su dueño y señor, con la ayuda de apenas uno u ocasionalmente dos de sus abatidos y enfermos tripulantes (cinco según su rol de zarpada y dos que hace venir de su factoría), superó la adversidad y construyó completamente una nueva y sólida nao, sin planos ni ayudas.

Para ello debió hacer gala (aunque las circunstancias no permiten entenderlo como ostentación) de todas las habilidades adquiridas en su formación náutica: carpintería, velería, herrería. Sobre todo requirió determinación y voluntad de superar la adversidad, resiliencia dirían hoy en las revistas de psicología, paciencia y mucho liderazgo. 

Caleta Lacroix en Isla de los Estados

Con las escasas herramientas de su pañol, sólo una sierra, clavos y herrajes recuperados del esqueleto del casco condenado de su goleta, maderas de la carga y otras aserradas de árboles de la achaparrada vegetación ribereña, construyó el pequeño lanchón de 30 pies que bautizó con el nombre de su hijo. 

Esta embarcación, que me recuerda a los cúters que surcan hasta nuestros días el Caribe, podría pensarse que constituyó meramente un bote para la supervivencia con el que Piedrabuena salvó íntegramente a su dotación regresando a Punta Arenas. Sin embargo, luego de mejorarlo en ese puerto chileno, lo conservó con él por muchos años para continuar sus empresas. Más aún, regresó poco después a la temida isla en nuevos salvamentos que le valieron reconocimiento internacional. En su extenso legajo se consagra el rescate de casi 200 marinos de muchos barcos de diferentes nacionalidades. 

Podemos imaginar el método primitivo de construcción de su tosca nave, de acuerdo a las artes del oficio de los carpinteros de ribera de la época, los escasos utensilios disponibles, la dura condición del lugar y la rapidez de la obra. 

Al enorme desafío técnico había que sumar el complejo arte de liderar a una tripulación enferma,  agobiada y desesperada, siempre al borde de la locura de la deserción o el amotinamiento. Hay constancias de su escasa capacidad, poca disposición, continuas peleas, e intentos de sabotear, incendiar y hachar la misma lancha que sería su medio de salvación. No se trataba precisamente  de la "crème de la crème" de la sociedad.

Cúter Luisito, obra del artista plástico marinista Emilio Biggeri

La arboladura, que se discute si corresponde a balandra, compuesta por un único palo vertical con mastelero, su botavara y pico, y el botalón hacia proa, fueron armados con el bauprés y parte de las vergas extraídas de los restos de la Espora y adaptados. Lo mismo sucedió con la jarcia (drizas, obenques, motones) y el velamen (integrado por una vela mayor tipo cangreja y dos cuchillas proeles -foque y trinquetilla-).

Poco se extrajo de la zozobrada nave madre, en la esperanza de recuperarla. Sólo constan algunas tablas, la bomba de achique y el ancla de esperanza (menor que la principal). Para muchas partes de la estructura como las cuadernas, la roda y el codaste (estructura principal del esqueleto), se talaron y aserraron especímenes de duras Lengas escogidas porque presentaban las curvas adecuadas.

Las tracas de la cubierta y casco eran tablones de madera que Piedrabuena sacó del interior de la nave y de los edificios de su factoría y refugios cercanos. Fueron calafateadas con cabos descolchados [5] untados con grasa de pingüino y foca. Con ese mismo ungüento se cubrió la obra viva [6]. Como era típico de la época, el lastre se conformó con piedras de la orilla.

Los herrajes para el timón fueron fundidos allí, en la playa, con metales de abordo, otra notable muestra de sus conocimientos y capacidad.

Construcción del Luisito, obra de Emilio Biggeri

En cincuenta y siete días (vara el 10 de marzo y concluye el 3 de mayo), con las 220 toneladas de la goleta de 40 metros de eslora, Don Luis logró construir en una agreste playa un cúter o balandra de apenas 18 tn, aproximadamente 10 metros o 35 pies de largo, menos de 4 m de manga o ancho y 1,5 m de calado. 

Entretanto sobrevivieron en un refugio, con sopa de algas, carne de la caza (pingüinos mayor-mente) y lo que restaba de la provisión original de víveres salvados (carne salada, arroz, porotos, galletas, fariña, algo de azúcar y de café), un tonel para agua dulce y la cocina. Una situación que se nos presenta poco envidiable.

Al cabo, el nuevo lanchón debió ser trabajosamente arrastrado al mar, a modo de botadura, con aparejos y barras.

El Luisito, acuarela del artista Pablo Pereyra

Piedrabuena logró conservar el gastado pabellón nacional, con el que empavesó el pico antes de zarpar, y el equipamiento de navegación, consistente en un compás, sextante y cronómetros, además de su diario y el escaso instrumental meteorológico, aneroide y termómetro. Con ellos, en sólo nueve singladuras [7] cubrió las 300 millas [8] para retornar a su puerto de origen, Punta Arenas, el 27 de mayo de 1873, con todos sus hombres sanos y salvos, antes de que se iniciara lo más crudo del invierno fueguino. 

En otras palabras, navegó casi seiscientos kilómetros en uno de los mares más rigurosos del planeta y con vientos predominantes del oeste, o sea, ciñendo [9], con la obra de sus manos e ingenio.

Pericia en el mar y temple ante la adversidad; “… las olas murmurarán para siempre su nom-bre” [10] 

Triste fue el final, muchos años después, del Luisito, abandonado primero en los márgenes de La Boca del Riachuelo, e incendiado más tarde.

Todavía en el 2008, cuando una expedición naval-científica fue a reconocer el lugar, en la blanca arena de la costa a escasa distancia de la restinga, se conservaban los restos de la quilla, cuadernas, baos y escasas tracas deshechas, clavos y herrajes oxidados de la extinta goleta, como un hito. 

Vista de Caleta Lacroix tomada desde Punta Grimoldi [11]

Vista de la zona del naufragio desde Roca Vera [11]

Detalle del sitio donde se produjo el naufragio de la goleta "Espora" [11]

El pecio de la goleta "Espora" en la Isla de los Estados [11]


Réplica del cúter Luisito en el Puerto de Mar del Plata en enero de 2013
Fue contruido por alumnos de la Escuela de Educación Técnica nº1
(Foto: Mariano Agostini) 

Referencias:

[1] El autor es Capitán de Fragata, Oficial de Estado Mayor, Licenciado en Sistemas Navales (INUN), Analista Opera-tivo (ESOA – UNS). Cursó la Maestría en Dirección de Organizaciones (INUN) y es Maestrando en Administración de la Educación de la Universidad Torcuato di Tella. Fue Segundo Comandante de la Lancha Patrullera ARA “Clo-rinda” y Comandante de la Lancha Patrullera ARA “Concepción del Uruguay” (Misión de la ONU en Centroamérica – 1992), del Aviso ARA “Francisco de Gurruchaga” (2004) y de la Agrupación de Lanchas Rápidas (año 2009). Participó en la Misión de la ONU en Haití (MINUSTAH – 2011). Se desempeña en la Escuela Superior de Guerra Conjunta de las FFAA

[2] Es una expresión metafórica. En realidad, Piedrabuena sólo toma pequeñas partes de la goleta, pues tuvo hasta último momento la intención de salvarla.

[3] En rigor la Cabo de Hornos era una fragata carbonera que Piedrabuena mismo encontró en La Boca, adquirió y transformó a barca a su propia costa. Dio adiestramiento a grumetes, siendo el primer buque-escuela.

[4] Garrear, significa que el ancla, por efecto de la fuerza del viento o la corriente no sostiene al buque, y se arrastra por el fondo.

[5] Descolchados quiere decir deshilachados.
  
[6] La obra viva es la parte sumergida del casco.
  
[7] Singladura es una jornada de navegación.

[8] Una milla náutica equivale a 1852 metros. 
  
[9] Ceñir o navegar en bolina es hacerlo hacia la dirección de la cual proviene el viento, por lo que deben realizarse “piernas” o etapas con el mejor ángulo que permita el tipo de aparejo. Las velas tipo cuchillo del cúter permiten ese tipo de navegación.

[10] Epitafio de La Nación (atribuido a Mitre) a la muerte de Piedrabuena.

[11] Fotografías tomadas por la expedición referida, publicadas en el artículo de Gaceta Marinera, realizada por la Agrupación de Lanchas Rápidas y el propio medio de difusión de la Armada Argentina, la Universidad de Buenos Aires y el Museo Marítimo Ushuaia.


Bibliografía:

Diarios de Luis Piedrabuena y de H.G. Gardiner, extraídos de Vairo, C. “La Isla de los Estados y el Faro del Fin del Mundo”, Ed. Zagier y Urruty, Ushuaia, 1998.
Archivos del Boletín del Centro Naval.
www.gacetamarinera.com.ar, artículo de fecha 25/07/2008.
www.wikipedia.com, visitada en febrero de 2013.
www.geocities.ws/modelistasbrownianos_archivo02/historia61/index.html, nota de Gustavo Suáres.
www.histarmar.com.ar, El misterio del Espora.