Este blog patrullerasargentinas.blogspot.com pretende compilar, en un solo lugar, toda la información que se refiera a la actividad presente, pasada y futura de las lanchas patrulleras, guardacostas y unidades menores de la Armada República Argentina (ARA) y de la Prefectura Naval Argentina (PNA)

sábado, 28 de enero de 2017

Sin lugar a dudas los medios de comunicación juegan un rol preponderante durante las guerras porque es a través de ellos que la gente se informa de lo que sucede. El manejo de la información puede influir sobre el estado de ánimo de la "opinión pública" porque los medios son "formadores de opinión". Los Estados son muy conscientes de esta situación y por ello tratan de ejercer cierta influencia o control sobre los mismos, o directamente aplicar la censura. En 1982, durante la Guerra de Malvinas, detentaba el poder una Junta Militar (los militares habían llegado al poder mediante un golpe de estado el 24 de marzo de 1972) y ese control sobre los medios de comunicación, ya instalado, se profundizó aún más.

Se suele decir que "cuando se declara una guerra, la verdad es la primera víctima" (Lord Ponsonby dixit) y hay miles de ejemplos que así lo ratifican. A pesar de ello, los testimonios gráficos y audiovisuales de los medios de comunicación se convierten con el paso del tiempo (y mayores conocimientos de lo sucedido en los conflictos) en valiosos documentos testimoniales, de los cuales se puede extraer, analizar, comparar, verificar diversa información. 

A continuación un interesante nota de la revista GENTE sobre los acontecimientos sucedidos el 22 de mayo de 1982, durante la Guerra de Malvinas, cuando dos Sea Harrier de la Royal Navy atacaron al guardacostas GC-83 "Río Iguazú". La nota se transcribe tal cual fue publicada, agregándose solamente algunas llamadas con notas aclaratorias que se detallan al final.

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Medio: revista GENTE y la actualidad, Año 17 - Edición Nº 880
Fecha de publicación: 3 de junio de 1982 (Número extraordinario)
Texto: Ricardo E. Polo
Fotos: Jorge Salto

LOS NUEVOS HÉROES DE MAYO

“NOS JUGAMOS: DERRIBAMOS UN HARRIER”

SON HOMBRES DE LA PREFECTURA. ESTABAN EN UNA LANCHA DE PATRULLAJE EN MALVINAS. NO TENÍAN NI MISILES NI ARMAS APTAS PARA LA LUCHA ANTIAÉREA. LOS ATACÓ UN AVIÓN ENEMIGO Y ELLOS RESPONDIERON CON SUS AMETRALLADORAS.


Las ocho de la mañana del 23 de mayo de 1982 (1). Entre la densa niebla apenas se vislumbra la costa a una milla (2). Recién el Guardacostas GC-83 Río Iguazú, de la Prefectura Naval Argentina, había “caído” a estribor y desde las aguas del Atlántico ponía la proa hacia Puerto Darwin por la ría Choiseul. Las máquinas a media marcha hacían vibrar la estructura de la nave. Sólo se oía el rumor de las olas golpeando sobre las piedras de la costa.
A bordo, dieciséis hombres de la tripulación, diecinueve del Ejército y sobre cubierta algunos pertrechos para Darwin.
A las ocho y media de la mañana, llegó el alerta roja.
Unos minutos después, el silencio se quebró: rasantes, dos Sea Harrier ametrallaban el barco.
En la popa, cuatro hombres desataban la respuesta: dos ametralladoristas y sus “servidores” construían la cortina de fuego.
El “zafarrancho” de combate moviliza a toda la tripulación hacia sus respectivos puestos. Nuevamente ambas máquinas pasan rasantes. Una vira hacia el Oeste. La otra hacia el Este. Una regresa enfilando hacia la proa del GC-83 Río Iguazú. Ametralla. Lanza sus cohetes que no dan. El otro Sea Harrier perfila una caída, como un tobogán, y se lanza sobre babor. De sus entrañas surge una bomba.



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En el preciso instante que todo esto sucede, el guardacostas embiste las piedras de la costa. Ha varado. “Cae” –se inclina- a estribor. Y en el espacio que ha quedado en “el otro lado” bajo la quilla del barco, la bomba, La bomba que no ha estallado.
Sí, el Sea Harrier ha lanzado su bomba, pero la “cortina” de balas que han formado los ametralladoristas le ha devuelto su “presente”. Una negra y densa humareda surge de su fuselaje. En picada, se pierde tras la niebla y cae al mar (3).
Sobre la cubierta del guardacostas, tres hombres han quedado quietos. Uno de ellos, el cabo segundo Julio Omar Benítez, veinte años, navegante, ha muerto.
A su lado, el ayudante de 3ª Juan José Baccaro, chapa identificatoria 921957, alcanzado por 19 esquirlas en el cuerpo, y el cabo 2º Carlos Alberto Bemgochea (chapa 927595), con tres esquirlas de gran tamaño en sus muslos. En tres minutos de combate.

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Estamos en el Departamento de Sanidad de la Prefectura Naval Argentina. Allí convalecen de sus heridas Baccaro y Bengochea.
Juan José Baccaro tiene 33 años. Los ha cumplido en Malvinas el 27 de abril y los celebró con una torta que “llegó de Buenos Aires”.
El mejor regalo fue trozarla con su “familia prefecturiana”. Los dieciséis de a bordo, “todos camaradas desde que nos trajeron estos guardacostas de Alemania”…
Luego el rosario que le entregó el capellán de Puerto Argentino…
Que llevó hasta ese 23 de mayo (1) que nos ocupa…

>> Juan José Baccaro, ayudante de tercera
"Estábamos en inferioridad de condiciones frente
a los Harrier, pero teníamos que voltearlos" 

GENTE: - ¿Qué pensaste en ese momento…?
JJB: - Que si no los voltéabamos a ellos, lo harían con nosotros. Tenía mucha bronca, mucha rabia. Estábamos en inferioridad de condiciones frente a los Harrier (4), pero teníamos que voltearlos.
GENTE: - ¿Y qué pasó después…?
JJB: - Caído Benítez, saltó Ibañez, un camarada que abastecía la ametralladora, y tomando el puesto de nuestro compañero abatido comenzó a disparar al último avión que se perdía por la popa. Era inútil. Pero no tuvimos mucho tiempo de respiro. El primer Harrier regresaba y lo hacía en el mismo sentido que al anterior. Comenzamos a dipararle. Fue un segundo. Y súbitamente, advertimos que a babor se venía el otro. Bengochea e ibañez cruzaron su artillería. Nos lanzó una bomba. Pero cruzó dentro de la cortina. Y le vimos surgir del fuselaje una llamarada y luego un humo negro lo envolvió mientras caía hacia el Sur, hacia el mar (3).
GENTE: - ¿Usted ya estaba herido?
JJB: - Sí, pero me dí cuenta unos minutos después que esa imagen se grabara en mi memoria. Quería recordar el suceso. Le digo que había alegría y tristeza. Una mezcla de cosas. Todas juntas. La bronca porque Benítez no se movía. El fragor de las turbinas. Las “trazadoras” rompiendo la niebla. Los gritos. Las órdenes. El golpe del guardacostas contra el lecho, en la costa. En fin, todo eso y sentirme lastimado. Y ver a Bengochea sangrando.

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Carlos Alberto Bengochea, 23 años, está a su lecho de convaleciente junto a su novia Liliana Beatriz Gaberoglio, 21 años, pelo castaño, ojos negros, una lágrima apenas…, sus manos entrelazadas.
El, desde su ingreso a la Prefectura en 1978, se desempeña como timonel y artillero en la División Patrullaje, de la que depende el GC-83 Río Iguazú.

>> Carlos Alberto Bengochea, cabo segundo. 
"No odiamos a nuestro enemigo. Lo que tratamos
es de destruirle el material"

GENTE: - ¿Qué ocurrió después de lo que me cuenta Baccaro?
CAB: - Una vez que cesó el ataque, comenzamos a evacuar el guardacostas. Yo lo hice, como todos, incluso Baccaro, por nuestros propios medios. Había unos cincuenta centímetros de agua. Fría. Tremendamente fría. Mire, habremos estado en el agua unos diez minutos, pero los pies los sentimos congelados como veinticuatro horas. No es nada agradable.
GENTE: - ¿Desembarcaron en la Isla Soledad…?
CAB: - No. Hicimos el abandono del guardacostas en una isla en el paso Choiseul. Por medio de nuestra radio el comandante pidió ayuda. A las dos de la tarde, más o menos, helicópteros del Ejército (5) nos rescataron.
GENTE: - ¿Cómo pasaron esas horas…?
CAB: - Imagínese. Ateridos. Tratando de mantener el mismo espíritu de lucha que siempre nos anima.
GENTE: - ¿Cómo viviste el ataque…?
CAB: - Los aviones se ven tan cual como en las revistas. Con las dos turbinas voluminosas. Bien de frente. Venían picando. Estos aviones a veces “brincan” y saltan sobre la “cortina”. Pero nosotros no les dimos tiempo. Ellos hicieron fuego con sus ametralladoras (6), los “rebotes” sobre la plancha metálica que estaba tras nosotros, la entrada a máquinas, nos dieron con sus esquirlas. Y aquí estamos. Lástima Benítez. Lo queríamos mucho. El dio su vida, consciente, por lo que estamos luchando…
GENTE: - ¿Después…?
CAB: - Después esperamos que nos sacaran del islote y nos llevaran a Puerto Argentino.
GENTE: - ¿Volverías…?
(Liliana Beatriz Gaberoglio y Carlos Alberto Bengochea, novios, se miran…)
CAB: - Sí. Claro que sí. (Perdoname le dice a la piba.) Claro que volvería. Allá están mis camaradas. Mi “familia” del guardacostas. Y todos los otros argentinos que luchan por nuestra patria. Es mi deber. Todo lo ocurrido es anecdótico ahora. Una vez que me recupere, a cumplir órdenes.

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Junto al cuarto de estos muchachos de la Prefectura que con precarias armas abatieron un Sea Harrier de la Royal Navy, en una cama cubierta de revistas, cartas, un televisor y una mirada nostálgica mitad sonrisa, mitad complicidad, yace un joven cabo 2º de la Prefectura.
>> Antonio Ramón Grigolatto, tripulante del
guardacostas GC-82 "Islas Malvinas". Fue herido

por los disparos de un Sea King.

Se trata de Antonio Ramón Grigorato (sic) (7). Cabo 2º maquinista, tripulante del GC-82 ISLAS MALVINAS, también en operaciones en las islas. El primero de mayo a las cuatro de la mañana, en oportunidad del ataque inglés contra Puerto Argentino, el GC-82 es atacado por un helicóptero Sea King (8) que se “cuelga” sobre babor de la nave. Desde allí, luego de haberlo sobrevolado en dos oportunidades, ataca.
Antonio Ramón Grigorato sólo tiene un FAL en sus manos. No trepida. No lo piensa. Dispara. Dispara hasta que el cargador queda vacío. Como él, todos los de cubierta lo hacen. Con las ametralladoras antiaéreas, con los FAL, con las Halcón, con todo.
Cuando Grigorato quiere recargar su fusil, se siente sin fuerzas. Consciente. Pero sin fuerzas. Se desliza suavemente sobre cubierta.
Luego, se le nubla la vista. Sin embargo, acierta a “ver” como el Sea King da un salto hacia arriba, de costado, retoma altura, se pierde entre la niebla.
Grigorato despierta luego en el hospital de Puerto Argentino. En el mismo hospital donde sus dos camaradas Baccaro y Bengochea han sido operados.
Él tiene una bala en el colon, ocho perforaciones de intestino. Pero vive. A todos ellos, no hace muchos días, pocos tal vez, se los ha traído, como a otros heridos, por el “corredor” no interrumpido. Están aquí. Piensan volver.
Quieren regresar al Teatro de Operaciones a dar todo, para todos.

FIN

Notas del Editor del blog
(1) En rigor de verdad los hechos ocurrieron en la mañana del 22 de mayo de 1982.
(2) 1 milla (terrestre) = 1,6 kilómetros.
(3) "La caída al mar" es más un presunción que una afirmación realizada por los testigos del hecho ya que desde la posición de los mismos fue imposible determinar la suerte final del Sea Harrier.
(4) Léase Sea Harrier. Los Harrier GR.3 de la RAF no participaron en esta acción.
(5) En realidad acudieron al rescate helicópteros de la Fuerza Aérea Argentina.
(6) Se refiere a los dos (2) cañones Aden de 30mm con 120 tiros c/u que montaban los Sea Harrier en su fuselaje.
(7) El apellido correcto es Grigolatto.
(8) Los partes del Reino Unido dan por partícipe de la escaramuza a un helicóptero Sea Lynx no a un Sea King.


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