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sábado, 26 de mayo de 2012

Al margen de la historia: Lanchas rápidas ARA “Intrépida” (P-85) y ARA “Indómita” (P-86) durante la Guerra de Malvinas.


Por Mariano Agostini


CAPÍTULO 6. Pedido desde Malvinas para destacar las lanchas rápidas a Puerto Argentino.

En forma paralela a las acciones antes descriptas, y ante el ininterrumpido e intenso hostigamiento mediante cañoneo naval al que se vieron sometidas las posiciones defensivas argentinas establecidas en cercanías de Puerto Argentino a partir del 1º de Mayo, y la falta de recursos como para contrarrestarlo desde las islas, el Almirante Edgardo Otero, Comandante de las fuerza navales en Malvinas, solicitó al Vicealmirante Juan José Lombardo, Comandante del Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (TOAS) el envío inmediato de las lanchas rápidas TNC-45 ARA “Intépida” (P-85) y ARA “Indómita” (P-86). Su idea era que las mismas hostigaran a las fragatas británicas que se posicionaban frente a Puerto Argentino y las disuadieran de cañonear las posiciones, sobretodo las que estaban en las inmediaciones del aeropuerto. Para cumplir esta tarea, las lanchas rápidas contaban con torpedos filoguiados AEG SST-4 de 533 mm de 28 km y cañones bivalentes de 76mm y 40mm para contrarrestar potenciales ataques aéreos a cargo de aviones o helicópteros enemigos. Aprovechando también la intrincada geografía costera que presentaban las islas, se pensaba que podían ser muy útiles para efectuar ataques sorpresivos desde caletas, bahías y otros accidentes geográficos situados en las cotas del Estrecho de San Carlos.

Lanzamiento de prueba de un torpedo AEG SST-4 desde la "Intrépida"
¿Qué papel hubieran desempeñado en Malvinas estas lanchas?
(Imagen: Ángel Eduardo Mozzi, tripulante 1982)

El pedido realizado por el Almirante Otero quedó en stand by para “ser estudiado” por el Comando Naval del TOAS, pero días más tarde se le comunicó que había sido desestimado, ya que tras realizarse el “análisis de aptitud, factibilidad y aceptabilidad” se llegó a la conclusión de que Puerto Argentino no reunía las condiciones suficientes para el sostén logístico que precisaban este tipo de unidades ante su eventual despliegue. Además, pese a las declaraciones del embajador chileno asegurando que "Argentina tiene las espaldas cubiertas", siempre se pensó que Chile, además de proveer asistencia a Gran Bretaña, podría intentar la ocasión para abrir un segundo frente en la zona cordillerana y en la zona de litigio en el extremo sur, por lo que se priorizó el mantenimiento de esos medios en reserva en Tierra del Fuego.

Detalle de cañón Otto Melara de tiro rápido 3 pulgadas (76 mm)/62 automático de dotación en la "Intrépida" y la "Indómita"
(Imagen: Adrián Botazzi, tripulante de la LRID en 1982)

Un segundo pedido que se habría hecho para que las lanchas crucen a Malvinas a fin de operar ahora en el Estrecho de San Carlos y evitar la presencia de buques británicos en el mismo, también fue descartado por los mismo motivos y por el peligro que significaba internarse en la 200 millas de la ZET y hacer el cruce. (la mayor parte de la flota estuvo confinada a desplazamientos costeros en el continente luego del hundimiento del “Belgrano” y del ataque al “Alférez Sobral”). De todos modos, como lo demostraría el hundimiento del CRBE, la permanencia por fuera del límite de la ZET no significa el estar a salvo de algún ataque de naves de superficie o submarinos británicos, por lo que las lanchas estuvieron en riesgo de todas formas aunque se quedaran operando en las inmediaciones de Isla de los Estados.

La "Intrépida" navegando en los canales fueguinos, algunos la imaginaban desplazándose así por los canales malvinenses (Fuente: araindomita-intrepida-1982.blogspot.com.ar

Es materia de discusión que papel hubieran desempeñado en las islas, por un lado las fragatas británicas que cañoneaban impunemente los alrededores de Puerto Argentino se sentirían amenazadas, pero por esta misma razón seguramente hubieran sido el blanco predilecto de Harriers, Sea Harriers y helicópteros armados con misiles. Aunque no hubiera habido problemas en materia de abastecimiento de combustible (de hecho las lanchas guardacostas de Prefectura se valieron del que se encontraba en las islas previamente al 2 de abril), hubiera sido seguramente problemático llevar adelante con eficacia el soporte logístico y mantenimiento preventivo que las lanchas necesitaban, sobre todo en un teatro en el que indudablemente tendrían actividad continua. También es materia de debate que papel podrían haber cumplido patrullando el Estrecho de San Carlos con el fin de hostigar a los buques británicos que sin oposición naval –pero sí aérea- realizaron incursiones en forma permanente. Y aquí surge otra vez la controversia, ya que por un lado hubieran sido una amenaza para esas embarcaciones británicas, pero al mismo tiempo un blanco prioritario a batir.

Continuará...

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